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Jubilados se endeudan con el IESS para apoyar a sus familiares

Una persona de la tercera edad realiza trámites en una oficina del Biess en Quito. Foto: Archivo / EL COMERCIO

La demanda de quirografarios que entrega el Banco del Afiliado (Biess) bajó en todos los segmentos durante la pandemia, excepto entre los jubilados de más de 81 años, donde los desembolsos más bien se incrementaron.

Abelardo Puca, de 86 años, forma parte de ese segmento. El jubilado sacó en julio pasado un quirografario de USD 10 000 en Biess.

El monto, que pagará en 30 meses, lo destinó al pago de los estudios de su hijo menor.

“Nos pidió ayuda para pagar su maestría. Mi esposa y yo decidimos ayudarlo”, relató.

Puca es jubilado y esta no es la primera vez que accede a este beneficio, antes ya ha solicitado créditos pequeños para viajes, arreglos en su casa o para gastos de emergencia.

“El Biess es el único lugar donde me dan préstamos, porque a mi edad ya no soy sujeto de crédito”, dijo.

Pagar la educación de sus hijos no es el único motivo que explica la mayor demanda de créditos entre jubilados.

En mayo pasado, el entonces gerente del Biess, Diego Burneo, explicó que más pensionistas están solicitando este producto financiero para ayudar a sus hijos o nietos, que han perdido el trabajo en la crisis económica.

Por eso, si bien la entrega de quirografarios a las personas de entre 61 y 80 de edad cayó, la disminución fue menor frente a la registrada entre los afiliados más jóvenes.

Dolores Muñoz se acercó a una cooperativa de ahorro para pedir un préstamo de USD 3 200, pero le negaron por la edad. En marzo, con ayuda de una sobrina, sacó un quirografario en el Biess.

La mujer, de 75 años, usó los recursos para pagar radiografías, consultas con doctores y medicamentos para su esposo, quien sufrió una caída y se lesionó la cadera. El resto del dinero se lo dio a su hija que se quedó sin trabajo en noviembre del 2020.

Según datos del Biess, el grupo de personas que más ha utilizado los créditos quirografarios durante la pandemia tiene más de 61 años. Incluso en el último año la participación de ese grupo pasó del 34% al 38%, seguido de los afiliados cuyas edades oscilan entre 41 y 60 años.

Para el analista económico David Castellanos, este comportamiento se explica por dos razones. La primera es que, en el contexto de la pandemia derivada del covid-19, hubo muchos despidos y, al dejar de aportar al IESS, las personas perdieron el beneficio para acceder a este producto financiero.

En ese sentido, explica, los adultos mayores fueron la ayuda que requerían esos desempleados para solventar necesidades dentro del núcleo familiar. “Muchos abuelitos viven con sus hijos y, ante la falta de ingresos de los jefes de hogar, sacaron quirografarios para ayudar a levantar negocios familiares y reactivarse”, indicó. La segunda razón es atender los gastos cotidianos de la casa.

Carmen Moreira, por ejemplo, solicitó en diciembre pasado un quirografario para comprar ropa y pagar la cena navideña de ella y su esposo, ambos de 78 años.

“Mis hijos no quisieron exponernos al contagio del covid-19. Para no perder la costumbre de cenar, optamos por comprar cenas a domicilio y comprar un conjunto nuevo de ropa como usualmente lo hacemos en esa fecha”, contó.

Moreira solicitó un crédito por USD 400 al Biess; de ellos utilizó la mitad en Navidad y fin de año. El resto del dinero lo guardó en la cuenta de un banco como ahorro.

A diferencia de afiliados más jóvenes que destinan los quirografarios principalmente para pagar deudas de tarjetas de crédito, los adultos mayores destinan los créditos a atender necesidades inmediatas, señaló Castellanos.

Según Manuel Muñoz, presidente de la Confederación de Jubilados y Pensionistas del Ecuador, un motivo adicional para que más jubilados hayan optado por estos préstamos fue completar sus ingresos mensuales.

El dirigente explica que, con la emergencia sanitaria y las restricciones a la movilidad en el país, los pensionistas no pudieron salir a trabajar, en especial los que reciben un valor bajo, por lo que optaron buscar liquidez en el Banco del Afiliado.