19 de junio de 2020 00:00

El Inti Raymi en Otavalo y Cotacachi, sin cascada ni plazas

El acceso a la cascada de Peguche, donde se hacen rituales, fue cercado con alambre. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO

El acceso a la cascada de Peguche, donde se hacen rituales, fue cercado con alambre. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO

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José Luis Rosales

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La celebración del Inti Raymi, la fiesta más importante en el calendario de los pueblos kichwas, cambió por el covid-19.

Por primera vez en Otavalo y Cotacachi (Imbabura) no habrá la toma simbólica de las plazas, para evitar la aglomeración de personas y el contagio del nuevo virus.

Luis Santacruz, presidente de la comunidad Fakcha Llakta, recuerda que en sus 36 años de vida siempre se ha realizado esta celebración, arraigada en los pueblos indígenas.

Los dos cantones permanecen con el semáforo rojo, precisamente por la fiesta del Inti Raymi, en la cual los kichwas agradecen a la Tierra y al sol por las cosechas del año.

Los Comités de Operaciones de Emergencia (COE) tomaron en cuenta esa coyuntura; eso significa que nadie podrá movilizarse durante el toque de queda: de 18:00 a 05:00.

En parcialidades como Fakcha Llakta, que protege el Bosque de la Cascada de Peguche, se decidió no realizar ninguno de los ritos tradicionales de la Fiesta del Sol. En una asamblea comunitaria se acordó no permitir el ingreso de personas a este salto de agua, considerado sagrado, para el llamado Armay Tutay o Noche del Baño.

Santacruz recuerda que cientos de personas arribaron el año anterior de comunidades y cantones vecinos para el ritual, con el que se cree se recibe la energía de la cascada.

Para el alcalde de Otavalo, Mario Conejo, el Inti Raymi es una fiesta que no necesita de organización. “Cuando llega la fecha -21 de junio- la gente responde a esa necesidad de reencontrarse con la Pachamama”.
El Burgomaestre considera complicado que una resolución sea suficiente para que la gente se quede en casa.

Por eso desde varias instancias, como la virtual, se han planteado reivindicar el carácter espiritual de esta conmemoración, ante la emergencia sanitaria por el covid-19. Incluso los kichwas otavalos que residen en Estados Unidos y España han organizado reuniones virtuales con temáticas referentes a la celebración.

La Federación de Indígenas y Campesinos de Imbabura (FICI), que aglutina a los pueblos Otavalo, Kayambi, Natabuela y Karanki, igualmente suspendió las concentraciones masivas en las comunidades.

Manuel Catucuago, líder de la organización, resalta que la Fiesta del Sol es la principal de la región y que en los últimos años se ha ido revitalizando.
Según el dirigente, hay grupos de jóvenes que han empezado los festejos en algunas comunas y que es complicado impedir estos encuentros.

Por eso, reforzarán campañas de información en la zona rural sobre el peligro del contagio. “Antes que prohibir, lo que buscamos es educar”.
La propuesta es que las ceremonias y actos rituales se realicen en familia y con medidas de bioseguridad.

El martes último, en la asamblea de la FICI se comentó que en el campo están enfrentando el problema prácticamente solos. Aplican conocimientos ancestrales con el uso de plantas, como el eucalipto, para la desinfección. Y controlan las vías de acceso a los poblados.

No hay datos específicos de casos de contagio por comunidad. Sin embargo, en Otavalo hasta ayer había 140 casos confirmados; y en Cotacachi, 27.
La FICI recomendó a los dirigentes comunitarios organizar conversatorios sobre el Inti Raymi de manera virtual.

La Unión de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Cotacachi tampoco realizará la toma de la Plaza Matriz en este año. En el 2019 se concentraron en este lugar 5 000 personas en un día.

En este cantón, el cabildo de cada comunidad -máxima autoridad local- ejercerá el control de sus territorios para frenar los contagios.

Los 1 800 habitantes de El Cercado, por ejemplo, celebrarán internamente. El dirigente Pedro Fernández dice que con 12 capitanes se acordó realizar el baño ritual y el baile de casa en casa. En las dos últimas semanas, 30 niños y jóvenes aprendían a entonar las flautas, como parte de esta fiesta.

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