13 de September de 2009 00:00

La inseguridad crece en las ciudadelas privadas

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Redacción Guayaquil

Guillermo T. se mudó hace año y medio a la urbanización Cataluña, situada en el km 12,5 de la vía Guayaquil-Samborondón. Tenía la esperanza de dejar atrás la inseguridad que se vivía en  Guayacanes, en el norte de la ciudad. Allí fue víctima de varios atracos. Él buscaba otro ambiente para su familia. Pero se equivocó.
 


La gente  no se preocupa por establecer los sistemas   de  seguridad.
Galo Estrella
Asociación de empresas de seguridad. Hace dos meses, delincuentes entraron en su casa y se llevaron  tres  celulares de última generación, que iban a ser entregados a unos clientes,  y USD 60 de la cartera de su esposa Rina F. “Se metieron entre las 07:00 que fui   a dejar a los niños a la escuela y las 09:00, cuando mi esposa regresó de dar sus clases de aeróbicos. Es el único momento que la casa está sola”, dijo el perjudicado.

Los delincuentes que le robaron ingresaron por la puerta principal luego de sacar el seguro, de  una ventana.  “No forzaron nada, no tumbaron la puerta ni dañaron las cerraduras...”, contó Guillermo T.

Lo mismo ocurrió en las viviendas de sus vecinas Janina M., Jacqueline P. y Julia C. Todas ellas denunciaron en la Fiscalía los robos en sus domicilios ocurridos entre julio y agosto pasados. “Salí  a visitar a mi familia y al regresar al día siguiente encontré la ventana abierta. No estaba mi computadora portátil en la sala, de mi cuarto desapareció la filmadora, cinco relojes de mi esposo,   tres carteras y una plancha para cabello...”, contó Janina en su queja. Su perjuicio asciende a USD 4 000.
 
Pero la urbanización Cataluña no ha sido la única afectada.  Nino C. y Carlos V. vivieron momentos traumáticos junto a su familia cuando un grupo de delincuentes armados entraron  a sus viviendas en Ciudad Celeste, ubicada en la vía a Samborondón. Los desconocidos irrumpieron en sus habitaciones,  con gritos y amenazas tomaron el control de la situación durante una hora y media.

Los ataron de pies y manos mientras los amenazaban con   dañar a sus hijos y a sus esposas. “Tuvieron todo el tiempo para llevarse la computadora, una televisión LCD, celulares, tarjetas, relojes, joyas, perfumes. Se dieron el lujo de escoger la ropa que les gustaba, los zapatos, anillos matrimoniales...”, relató Nino C.

Los delitos en las ciudadelas privadas han crecido.  Según  la Fiscalía los atracos  se han producido en  los  conjuntos  Villa Club, Matices, Vista Sol, entre otros ubicados en la vía a Samborondón. También en Ceibos Norte, Puerto Azul, El Portón, Vía al Sol...

Las estadísticas de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) establecen que hay un incremento de los robos a domicilios a en toda la ciudad. En 2008 hubo 1 217 casos, 79 más que los registrados en 2007. Y en los primeros ocho meses de este año van 1 051 delitos.

Edmundo Mera, jefe de la Policía Judicial del Guayas (PJ), reconoció que incluso con  seguridad privada se producen este tipo de delitos. “Por las investigaciones que hemos realizado nos hemos dado cuenta que la selección y el reclutamiento de las personas que van a trabajar en el servicio doméstico y en la seguridad, no han sido los adecuados...”, dijo.

Él cree que estas personas serían quienes entregan información a los delincuentes.

Pero, Guillermo T. sospecha de sus vecinos de la urbanización Cataluña. Él piensa que alguno de ellos comete los delitos o sirve de cómplice para que otros los ejecuten, porque los robos han ocurrido cuando los perjudicados no estaban en sus casas. “Esto huele a complicidad. Pienso que es alguien de aquí adentro,  porque saben cuando los dueños no están...”, puntualizó el afectado.

El fiscal Leonidas Lema también cree en la complicidad entre los delincuentes y de algunos de los  habitantes de los conjuntos.

El judicial afirmó que los asaltantes  adoptan las identidades de funcionarios públicos y  usan los  uniformes de instituciones, como la  Empresa Eléctrica. “Una vez dentro del domicilio, atan a sus propietarios o empleados...”, precisó el fiscal Lema.

Franklin Muzzio, también fiscal, mencionó que los autores de los robos en estas ciudadelas son delincuentes comunes, no bandas organizadas. “Las bandas organizadas no se dedican a eso, sino al crimen internacional como lavado de activos, narcotráfico...”.

Para evitar los robos, muchos habitantes de las urbanizaciones optan por  instalar  en sus viviendas sistemas de seguridad como alarmas o cámaras de video.

Los perjudicados no impulsan las denuncias

Los robos a domicilios tienen tropiezos para ser investigados,  porque generalmente los perjudicados solamente presentan las denuncias ante la Fiscalía, pero  dejan abandonados los casos.

“El problema es que el denunciante no colabora en las investigaciones, a lo mucho denuncia el caso y se olvida del hecho. Ellos dicen que toman esa actitud por seguridad, yo diría más bien que por cierta fata de altruismo o porque no tienen esperanza en los órganos de justicia...”, dijo el fiscal Leonidas Lema.

Su compañero fiscal Franklin Muzzio cree que los afectados no siguen los trámites porque seguramente los perjudicados  llegan a acuerdos o arreglos extrajudiciales con los administradores de las ciudadelas. “Ahí quedan todos satisfechos y no continúan con el proceso”, manifestó Muzzio.
 
El caso de Guillermo T. no llegó a ese nivel. Él aún no logra que la administración de Cataluña le reconozca los bienes robados, pese a que le cobran USD 35 mensuales por seguridad y otros servicios. “Me han dicho que no se responsabilizan por lo que se pierda aquí. He pensado en poner un sistema cerrado de seguridad y no pagar más mis alícuotas”, manifestó el afectado.

Karol Rugel, coordinador de la administración de ese conjunto habitacional, expresó telefónicamente que los casos reportados los están manejando con la Policía, pero “nosotros hacemos seguimientos diferentes”. Pero, no dio detalles de su gestión.

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