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Este miércoles 11 de febrero de 2026, el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil declaró Alarma 3 ante un voraz incendio que consume el edificio Multicomercio, movilizando a más de 150 efectivos y 40 unidades de combate. El siniestro, originado en horas de la mañana en una bodega de mercadería variada, provocó el colapso de una sección de la infraestructura debido a las temperaturas extremas que comprometieron su estabilidad.
Pese a la magnitud del derrumbe, la emergencia se mantiene activa: al caer la noche, las brigadas de bomberos continúan luchando contra las llamas en el interior del inmueble, mientras maquinaria pesada trabaja en la remoción de escombros para extinguir los focos que aún persisten en el corazón de la edificación.
Lo que inició como una alarma local ha derivado en una movilización histórica de recursos. Al contingente de Guayaquil se han sumado, de manera solidaria, brigadas de bomberos de Samborondón, Daule, Nobol, Milagro, Salitre, La Libertad, Babahoyo, Yaguachi, Salinas, Colimes, Balzar y Machala.
Este despliegue masivo, que integra equipos de diversas provincias, refuerza las operaciones de combate en los frentes más críticos del Barrio del Astillero, donde los uniformados trabajan hombro a hombro para relevar a quienes llevan más de 12 horas enfrentando las llamas y el riesgo de colapso.
Entrada la noche, Martín Cucalón, jefe del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, precisó que la situación ha escalado a niveles de extrema peligrosidad. advirtió que el incendio alcanzó temperaturas de al menos 700 grados, lo que provocó que las columnas metálicas que sostienen la edificación —convertida en bodega— colapsaran por el calor extremo y el peso de los pisos superiores.
Según Cucalón, el riesgo de un colapso en cadena es inminente: una segunda estructura ya presenta una inclinación peligrosa y su caída podría arrastrar a un tercer edificio colindante. Ante esta amenaza, más de 400 bomberos de Guayaquil y cantones vecinos, apoyados por 80 unidades, redoblan esfuerzos para proteger los cimientos mientras se mantiene la evacuación total de dos cuadras a la redonda para evitar una tragedia humana en medio de este complejo escenario.
Martín Cucalón, Jefe del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, explicó que el colapso de la primera torre fue el resultado de una combinación crítica de factores: una estructura metálica con 40 años de antigüedad sometida a 700 grados centígrados y una sobrecarga antitécnica de mercadería.
El fuego, que se propagó rápidamente, consumió un área de 6 000 metros cuadrados, provocando que el metal perdiera su resistencia y se deformara. Actualmente, el riesgo de un efecto dominó persiste, con una segunda y tercera edificación bajo estrictos protocolos de seguridad ante un posible desplome.
Para garantizar el abastecimiento ininterrumpido en el lugar del siniestro, los equipos activaron un operativo fluvial sin precedentes, extrayendo agua directamente de la ría mediante los botes Toa y Quil.
A este esfuerzo se sumaron unidades de cantones vecinos como Samborondón, que entregaron Equipos de Respiración Autónoma (ERA), para que los más de 400 bomberos pudieran operar entre los gases tóxicos.
Más allá de los reportes oficiales, la jornada estuvo marcada por la respuesta espontánea de los guayaquileños. Familias enteras llegaron hasta el perímetro de seguridad para entregar agua y alimentos a los uniformados. Entre sánduches preparados en casa y botellas de agua compradas en el camino, los ciudadanos han buscado aliviar el agotamiento de los equipos de emergencia. Estos gestos de apoyo se multiplican en las inmediaciones del Barrio del Astillero, demostrando que, frente a la tragedia, la comunidad se organiza para sostener a quienes están en la primera línea de fuego.
Para llegar al foco principal del fuego, ubicado en el centro del edificio, fue necesaria la intervención de maquinaria pesada de la Alcaldía de Guayaquil. Estas máquinas realizaron la apertura de boquetes en las paredes para permitir que los bomberos atacaran las llamas desde el interior y procedieran con la remoción de escombros.
La Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) mantiene cierres preventivos para facilitar las tareas de limpieza y enfriamiento. Los conductores deben estar atentos a los siguientes puntos:
En medio de la emergencia, los equipos de socorro protagonizaron un momento positivo al rescatar a dos gatitos que habían caído en una alcantarilla durante el siniestro. Los felinos fueron atendidos por paramédicos y trasladados por la Dirección de Bienestar Animal para su recuperación.
Información externa Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil