
Hay historias que demuestran que los finales felices sí existen. Capuccino, el primer perro en Ecuador cuyo caso llegó a los juzgados, finalmente volvió a los brazos de sus tutores originales en Alicante, España. Este reencuentro cierra una larga batalla legal y emociona a quienes siguieron su historia.
Capuccino aterrizó en tierras europeas este jueves 9 de julio de 2026. El perro cocker viajó desde el aeropuerto de Guayaquil en su kennel y en compañía de su ‘tío’, Jorge Villafuerte. “Estamos super felices con mi esposo, no tiene idea la emoción tan grande. El reencuentro fue maravilloso”, cuenta a este Diario Yailin Proaño.
Su ‘tía’, ‘abuelos’ y el resto de su familia fueron a despedirlo al aeropuerto. Esto ocurrió después de estar bajo sus cuidados durante casi tres meses, tras la disposición del juez el pasado 15 de mayo de 2026.
“Mi papá, mi mamá y mi hermana quedaron un poco tristes porque pasaron casi tres meses con Capuccino. Entonces fue muy doloroso para mi mami, pero a la vez feliz porque por fin Capu se reencontró con nosotros”, relata Proaño.
Luego de siete meses, ‘Capu’ volvió a ver a Proaño y, después de un año completo, a Luis Villafuerte, esposo de Proaño y tutor de Capu. “Cuando lo sacamos del transportín yo lo abracé, nos olió, nos reconoció y nos empezó a lamer. Es un sentimiento inexplicable”, narra llena de alegría la ecuatoriana.
Ahora Capu se encuentra en su nuevo hogar con sus ‘padres’ y disfruta de su sopita de quinoa con pollo y verduras. “Gracias a Dios la historia tiene un final feliz después de todo lo que se pasó con Capu. Él está sano y salvo con nosotros acá en España, siendo una familia inseparable”, dice Proaño.
Capuccino es un perro cocker de tres años cuyo caso llegó a los juzgados de Daule el pasado 15 de mayo, buscando determinar su tutoría legal. Se convirtió en el primer perro en la historia de Ecuador en asistir a un juzgado, pues su presencia era importante para definir su situación legal.
Proaño denunciaba que su perro estaba secuestrado por otra persona a la que se lo dejó a cargo temporalmente. Al no tener noticias sobre el can, Proaño decidió buscar una solución por la vía legal.
Desde la resolución del juez, Capuccino estuvo bajo el cargo de sus ‘abuelos maternos’ hasta que pudiera viajar a España con sus tutores legales.