7 de octubre de 2018 00:00

La fiscalizadora se retira de la Hidroeléctrica Toachi-Pilatón

Los túneles de acceso a las casas de máquinas están casi listos. Falta colocar ciertos acabados, las instalaciones eléctricas y la ventilación. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

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Mayra Pacheco

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El proyecto Toachi-Pilatón, que lleva más de 10 años en ejecución desde que se colocó la primera piedra, afronta un nuevo dilema. El Consorcio Pilatón-Toachi, encargado de fiscalizar esta obra, resolvió el 14 de septiembre finalizar sus servicios en esta central.

El principal argumento para dejar de supervisar los trabajos en este proyecto estratégico es que resulta imposible fiscalizar esta obra porque desde marzo del año anterior se frenó la ins­talación de los equipos electromecánicos. Es decir, turbinas, generadores, compuertas y válvulas.

Otro motivo es que la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) -que administra el proyecto- no está al día en los pagos al Consorcio Pilatón-Toachi. Están pendientes montos que suman USD 16,9 millones. Según la fiscalizadora, algunos de estos valores se arrastran desde el 2014.

Esta información consta en el oficio CPT-UNH-0240-2018, que remitió el Consorcio Pilatón-Toachi el 14 de septiembre pasado a Carlos Pérez, ministro de Energía y Recursos Naturales No Renovables; a Ángel Uquillas, gerente general de Celec; a Diego Pozo, gerente de la Unidad de Negocios Hidrotoapi; y a Carlos Jarrín, administrador del contrato.

En este documento, al que accedió este Diario, la fiscalizadora reitera su disposición para terminar por mutuo acuerdo el contrato con Celec.

Esta alternativa, según el Consorcio Pilatón-Toachi, se ha planteado desde que el Gobierno terminó de manera unilateral, en marzo del 2017, el contrato con la firma rusa Inter Rao, que estaba encargada de instalar los equipos electromecánicos en esta central.

Desde entonces, refiere la fiscalizadora, el ritmo de trabajo en el proyecto hidroeléctrico Toachi-Pilatón, ubicado en las provincias de Pichincha, Santo Domingo de los Tsáchilas y Cotopaxi, se redujo.

Durante un recorrido que realizó este Diario el viernes pasado por el proyecto Toachi-Pilatón, se constató que las grandes piezas que se emplean para armar las turbinas que generarán energía con el movimiento del agua -cuando estén operativas- permanecen cubiertas con plásticos negros o dentro de enormes cajas.

Estas partes se encuentran en donde funcionará la casa de máquinas de Alluriquín, que es la principal de esta central. Generará 204 megavatios (MW). También hay equipos pendientes de instalar, aunque en menor cantidad, en la casa de máquinas de Sarapullo, que aportará 49 MW.

Al no contar con la empresa encargada de proveer e instalar los equipos electromecánicos de esta central, las obras civiles que se requieren para colocar estas turbinas, generadores, compuertas y válvulas pasaron a segundo plano.

La empresa constructora CWE, que según Celec sigue al frente de este proyecto, se ha enfocado en la colocación de los acabados, pasamanos, trabajos relacionados con obras civiles en la casa de máquinas, la construcción del cuarto de control de la presa del Toachi.

Pero durante el mencionado recorrido no se advirtió mayor movimiento de trabajadores en la casa de máquinas de Alluriquín, en la de Sarapullo y tampoco en la presa del Toachi. El personal que sí se encontraba operativo era, básicamente, el encargado de custodiar esta obra.

Debido a esta realidad, el Consorcio Pilatón-Toachi considera que el proyecto se encuentra “semiparalizado”. Hasta antes de su salida, la empresa fiscalizadora trabajó en el proyecto con “personal reducido atendiendo escasos eventos de obras civiles”.

Para Jesús Jativa, PhD en Electricidad y catedrático universitario, el retiro del consorcio deja sin soporte técnico a esta obra hidroeléctrica. “Las obras quedarían a criterio de la empresa constructora”.

Para solventar la supervisión en este proyecto, Celec conformará un equipo interno para que asuma estas tareas. A la par, la entidad analizará las condiciones económicas y jurídicas para que se concrete la salida del Consorcio Pilatón-Toachi.

Otro de los inconvenientes de este proyecto es que no hay una fecha real establecida para su culminación. El plazo tentativo fijado por el Ministerio de Energía y Recursos Naturales No Renovables era diciembre del 2018, pero Celec expresó que no será posible cumplirlo.

Se estima que para finalizar los trabajos en esta central hidroeléctrica se requerirán dos años adicionales, a partir de la firma del contrato para la culminación de esta obra.

Esto implicará establecer una nueva prórroga para que concluya este proyecto.

Frente a esta realidad, la empresa fiscalizadora resolvió dar un paso al costado en este proyecto para evitar mayores afectaciones en sus finanzas.

Además, el Consorcio Pilatón-Toachi ha resuelto acudir a instancias legales para demandar los montos que le corresponden por los servicios prestados. Ya ha presentado dos demandas en el Tribunal Contencioso administrativo.

Celec aseguró que ha cancelado a los contratistas en función de la presentación de sus planillas. En el caso de la empresa supervisora, la última que se entregó corresponde a marzo del 2018.

En total, hasta la fecha el Gobierno ha invertido USD 398,8 millones en este proyecto.
 

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