5 de noviembre de 2020 00:00

Falta de buses, una odisea para barrios altos de Quito

En la calle Soto (El Tejar) las personas toman taxis piratas porque no hay buses. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

En la calle Soto (El Tejar) las personas toman taxis piratas porque no hay buses. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome
Coordinadora (I)

No hay buses para llegar a la casa de Ernestina Brito. A sus 61 años vive en la parte alta del barrio Cordillera de Cotocollao, desde donde se alcanza a ver, como una postal, el norte de Quito mientras el viento sopla con furia.

La vía -de tierra y sin nombre- en invierno se vuelve un lodazal en el que los autos se estancan y no pueden pasar.

Para salir a hacer compras, por ejemplo, debe bajar 200 metros hasta la calle María Piedad Castillo, y luego tomar la José Vicente Peñafiel.

Cuatro cuadras más abajo puede abordar un alimentador del Metrobús. A su edad, la bajada es complicada, pero la subida lo es más aún.

Los moradores de este barrio están acostumbrados a caminar. Marina Solano, quien vive aquí hace 22 años, cuenta que los vecinos han pedido que la línea de buses se extienda hasta la parte alta, pero no lo han conseguido.

Las unidades de transporte llegan hasta el barrio Santa María. Dice no estar inconforme, porque antes la situación era peor. Cuando llegó debían caminar desde la avenida Mariscal Sucre, lo que les tomaba más de una hora.

La espera es larga, pasa un bus cada 20 minutos, por lo que algunas personas prefieren tomar un taxi. Si viajan 4 pasajeros, deben pagar USD 0,50 cada uno. Dependiendo de la distancia, hasta USD 2.

La vía principal del barrio colinda con una arboleda donde empieza el Pichincha. La calle es empinada y algunos autos no siempre logran subir. Las ruedas patinan. Un bus no podría llegar hasta allí.

En Santa Isabel, noroccidente de Quito, la situación es similar. Para poder tomar el bus, Clarita Rojas debe bajar por un chaquiñán hasta la vía a Nono, donde pasa el único transporte que sirve al barrio.

Como el caserío se asienta en una ladera, los vecinos abrieron hace años un camino por la pendiente que les permitiera bajar unos 100 metros hacia la vía principal. No hay gradas ni pasamanos. Bajan con equilibrio o sosteniéndose de las hierbas y matorrales.

Las personas que viven en los barrios altos de El Tejar (centro) también tienen ese problema. Fabiola Montúfar, líder, explica que el bus llega hasta la calle Andrés Paredes, por lo que quienes viven más arriba deben caminar o pagar a una camioneta o taxi ilegal.

Según la Secretaría de Movilidad, al momento, el 85% de la ciudad cuenta con cobertura del transporte público formal.

El 15% restante no lo tiene por lo que las personas que habitan en esas zonas deben hacer desplazamientos caminando o en otras modalidades informales para tomar un bus.

Guillermo Abad, secretario de Movilidad, indica que por eso es importante la implementación de minibuses en ciertos sectores de Quito en donde debido a la geografía de la vía, los buses de 12 metros de largo no pueden pasar.

Abad dice que hay barrios donde los caminos tienen entre 45 y 50 grados de inclinación; son vías estrechas y largas que limitan con laderas, lo que hace que la operación sea complicada y riesgosa. Además, en esos tramos, llevan a máximo seis personas.

El costo operativo de los minibuses (que miden hasta nueve metros y llevan 30 personas) sería menor. De allí la importancia de la aprobación del proyecto de Ordenanza para crear el Sistema Integrado de Transporte Público de Quito ya que contempla el análisis del tipo de buses que se requieren en el Distrito.

Abad explica que, por ejemplo, en la ruta El Batán-La Colmena, los buses normales no pueden culminar el recorrido porque las calles de los barrios altos son muy angostas y empinadas. La ordenanza propone que en esos casos se implementen minibuses u otro tipo de transporte formal, con lo que se evitará la aparición de transporte ilegal.

Con la reestructuración de rutas y frecuencias se busca alcanzar entre el 95% y 100% de cobertura en la capital.

Cristóbal Buendía, presidente del Observatorio de Movilidad, sostiene que el adaptar el modo de transporte a la circunstancia de la demanda es una medida acertada.

Explica que estas unidades pequeñas tienen trayectos de distancia corta, de no más de 6 o 7 kilómetros, pero que funcionarían adecuadamente siempre y cuando estén integradas con las unidades convencionales, con articulados y el Metro en un solo mecanismo de operación y pago.

Esto beneficiaría a las zonas donde hay deficiencias en el servicio, principalmente a las ubicadas a lo largo del complejo del Pichincha.

En contexto

El proyecto de Ordenanza para crear el Sistema Integrado de Transporte Público de Quito fue analizado el martes 3 de noviembre por la Comisión de Movilidad. Según la edil Analía Ledesma, es posible que sea tratado por el Concejo el próximo martes 10.

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