Casi la mitad de los latinos y afroamericanos en EE.…
Guillermo Lasso notificó a la Asamblea que viajará a…
En Sao Paulo, estado más poblado de Brasil, circulan…
Veeduría Ciudadana cree que se acomodaron cifras par…
Un hombre murió en el interior de un articulado del Trolebús
En Carchi coordinan acciones para atender a los migr…
Hombre, descontento con su vida, comete asesinato al…
Un terremoto de magnitud 6.1 activa la alerta de tsu…

En EE.UU., el racismo va más allá de la ideología

Portland, Oregon, es una de las ciudades con más protestas contra el racismo. Pero Oregon es uno de los 20 estados menos inclusivos.

Portland, Oregon, es una de las ciudades con más protestas contra el racismo. Pero Oregon es uno de los 20 estados menos inclusivos.

Portland, Oregon, es una de las ciudades con más protestas contra el racismo. Pero Oregon es uno de los 20 estados menos inclusivos. Foto: AFP

La segregación y discriminación entre blancos y afroamericanos persiste en Estados Unidos y va más allá de los asesinatos perpetrados por policías. Tiene que ver con los ingresos familiares, el acceso a la salud y a la educación superior, y la participación electoral, entre otros indicadores.

Esto concluye un estudio de Adam McCann, publicado a principios de este año en el reporte ‘Los Estados con el mayor progreso racial’ en Estados Unidos, en WalletHub.com, portal de una empresa de ­asesoría financiera.

McCann hace el estudio en bases al análisis de 21 indicadores que reflejan los ingresos, el acceso a la educación y la salud, los resultados en pruebas estandarizadas, el acceso a una vivienda propia y la participación en elecciones, de personas de ambas razas, por estado.

El tema de la exclusión racial se ha discutido en la mayor economía del mundo desde mediados del siglo pasado.

En los años 60 -década emblemática por la lucha de los derechos civiles- el pastor evangélico y líder social Martin Luther King Jr. no solo se manifestaba en contra del racismo más recalcitrante, sino que luchaba por mayores oportunidades para los afroamericanos, para que los hicieran partícipes de la misma prosperidad de los blancos.

En su autobiografía, editada por Clayborne Carson, Martin Luther King insiste en que el tema de la segregación iba más allá de los baños, restaurantes o teatros exclusivos para personas de raza negra en el ‘Deep South’ (los estados del sureste), sino también se veía reflejada en los guetos de las grandes ciudades del norte país, como Nueva York, Boston, Chicago e incluso Washing­ton D.C., donde los jóvenes afroamericanos tenían (y en muchos siguen teniendo) pocas oportunidades para salir de la pobreza, acceder a la universidad y no terminar en pandillas o en negocios ilícitos.

El tema de la exclusión toma más importancia en los últimos meses y años, por la muerte de afroamericanos a manos de la Policía en estados como Mineapolis, Winsconsin, Misuri o Georgia, a menos de 60 días de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Por lógica, se podría suponer que en los estados que históricamente votan por los demócratas y donde primero se prohibió la esclavitud (situados en el noroeste del país, la costa del Pacífico y algunos del medio oeste, como Nueva York, Massachusetts, Illinois, California, Oregon, etc.) debería haber un mayor equilibrio y oportunidades entre blancos y afroamericanos. Y viceversa, los estados del sur y ‘rojos’ en su votación deberían ser los más excluyentes. Pero no es así.

Justamente la investigación de McCann muestra en algunos casos lo contrario. En el ‘top 5’ de los estados más inclusivos para los afroamericanos está Nuevo México (que en la última elección presidencial votó por los demócratas), Hawái (demócrata), Wyoming (republicano), Texas (republicano) y West Virginia (republicano).

No obstante, entre los peor posicionados en temas de integración racial está el Distrito de Columbia (que ha votado demócrata en los últimos 50 años y fue el único lugar donde Ronald Reagan perdió en 1984, además de Minesota), seguido de Wisconsin (donde hace tres semanas un hombre afroamericano fue tiroteado por la Policía), Iowa (estado pendular), Dakota del Sur (republicano) e Illinois (demócrata).

Pero además de los promedios globales, el estudio lanza números específicos por cada indicador. Por ejemplo, en cuanto a ingresos anuales, los estados con una menor brecha entre blancos y afroamericanos son Hawái, Arizona y Montana. Mientras que en los peor ranqueados y con mayor diferencia de ingresos entre ambas razas son nuevamente Washington D.C. ,Winsconsin, Minnesota y Louisiana.

Otro indicador: los estados donde tanto blancos como afroamericanos acceden a la educación universitaria en similares proporciones son Vermont, Idaho y Nuevo México.

En cambio, los peor posicionados en este indicador, es decir, los que mayor diferencia registran entre los blancos que consiguen un grado universitario y los afroamericanos que lo hacen están, nuevamente, el Distrito de Columbia, Connecticut, Massachusetts, Virginia y Wisconsin. Tal vez, algo tenga que ver que en cuatro de estos cinco estados se encuentran varias de las universidades más caras del país.

Los datos completos sobre estos hallazgos pueden ser encontrados en el artículo ‘States with the most racial progress’, de la página Wallethub.com.

¿Por qué siguen existiendo estas diferencias? William A. Darity, profesor afroamericano de políticas públicas de la Universidad de Duke, opina que las medidas desarrolladas a nivel estatal no pueden eliminar la desigualdad racial.

Explica que un programa de reparaciones conducido desde el Gobierno federal podría atacar este desbalance. “Nuestros problemas de disparidad educativa se deben a la excesiva descentralización en las políticas de educación pública.”

Para Paul Van Auken, profesor del Departamento de Psicología de la University of Wisconsin, las brechas entre blancos y afroamericanos se explican porque existe “un racismo institucionalizado”, que viene de un largo pasado de opresión difícil de superar.

“El legado de discriminación está entretejido en la estructura de la sociedad”, advierte.

Al margen de quien gane en noviembre próximo, el problema aún persistirá pero debe ser reconocido y enfrentado.