14 de enero de 2020 12:23

‘Mi estación de combustibles en el valle de Los Chillos ha sido asaltada tres veces’

La estación de combustibles de Tania  (nombre protegido), fue asaltada tres veces. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

La estación de combustibles de Tania  (nombre protegido), fue asaltada tres veces. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

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Diego Bravo
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Tania (nombre protegido) es la propietaria de una estación de combustibles de Conocoto, en el valle de Los Chillos. Desde el 2017, su negocio ha sufrido tres asaltos. El último ocurrió a las 05:10 del miércoles 8 de enero del 2020. A continuación su testimonio:

“Los despachadores trabajaban normalmente cuando se percataron que dos hombres se acercaron corriendo. Les arrinconaron para arrebatarles los documentos, teléfonos celulares y USD 900.

Uno de mis empleados trató de impedir el atraco, pero su compañera le dijo que no se meta en problemas y se tranquilice porque primero es la vida.

No les hicieron daño. Conozco que en el valle de Los Chillos se han dado varios asaltos a gasolineras. Uno ocurrió en diciembre, en Sangolquí. También en el parque de San Rafael y cerca del Colegio La Salle, según me indicaron en la Policía Nacional.

A mí me han asaltado casi todos los años, excepto en el 2019. En el 2018 una vez, lo mismo en el 2017. Generalmente, los atracos se producen en horas de la madrugada y noche. Gracias a Dios, en esos robos no hubo heridos o fallecidos. Mis empleados saben que no deben resistirse y no se han dado más inconvenientes.

Luego del último robo hace una semana, los policías acudieron a mi negocio para ayudarnos. En ese momento me enteré que se trata de una banda de delincuentes extranjeros que se movilizan en un automóvil y roba en negocios. También atacan a quienes salen a hacer ejercicio en horas de la madrugada, o a las personas humildes que salen a vender aguas medicinales en sus carritos de trabajo.

Pido a la Policía Nacional que patrulle más seguido y que atiendan las llamadas lo más pronto posible. Cuando nos robaron, me comuniqué a través del botón de pánico, pero nunca respondieron. Luego llamé a la Unidad de Policía Comunitaria y tampoco me contestaron. Ya desesperada y cansada, a las 06:45 me contacté con el sistema de emergencias ECU 911”.

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