29 de September de 2009 00:00

El espíritu de la UIES sigue en Pusuquí

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Redacción Judicial  
judicial@elcomercio.com

La casa del sexto mejor equipo policial en  la lucha antidrogas del mundo no está equipada con  modernas computadoras ni complejos aparatos de espionaje,  tampoco tiene celdas ni calabozos clandestinos.



Siete  jefes en la unidad
La UIES   tuvo como jefes a Édgar Vaca, Oswaldo Montalvo, José Vinueza (ex comandantes de la Policía)   Pedro Cózar,  Juan Carlos Barragán, Nelson Ortega, Manuel Silva y  Rafael Pérez.      
La otra sede  de la unidad   está en el edificio Benalcázar 1000. Allí están las oficinas administrativas y un centro odontológico.
Manuel Silva  afronta un proceso penal en su contra por la presunta entrega de información a la Embajada de EE.UU. Él  se presentó ayer  al Juzgado Tercero de lo Penal de Quito. 
Además, pidió al juez  Magno Borja que se inhiba de conocer su caso. Él  fue investigado por la UIES y   Silva,  por su actuación en un  caso de narcotráfico. Luego, el juez  fue sobreseído en el proceso penal en su contra. 


La Unidad de Lucha contra el Crimen Organizado (ULCO), o hasta hace poco llamada Unidad de Investigaciones Especiales (UIES), trabaja en   un modesto edificio  de tres pisos, ubicado en Pusuquí. Adentro,    sorprende    la sencillez de sus  equipos y mobiliario, nada de lo que se  imagina  de un centro de Inteligencia.
 
Ayer, los 106 integrantes (antes eran 120)  recordaron los  25 años de creación de la UIES, en la cual se formaron. Su jefe, el coronel Juan Carlos Rueda, les pidió  fortalecer un compromiso: combatir al crimen organizado, al narcotráfico y al terrorismo.
 
Desde su creación,  la Unidad desactivó 250 organizaciones de  narcotráfico y  decomisaron  620 toneladas de estupefacientesTambién dio duros  golpes a la guerrilla: el arresto  de Simón Trinidad, uno de los líderes de las FARC; la destrucción de  redes de clínicas clandestinas y  centros de logística (armas y uniformes) para los guerrilleros, etc. 
 
Según Manuel Silva, quien  fue su jefe hasta febrero, el  éxito se obtuvo porque la UIES  era diferente: “La  gente     era escogida por su  compromiso con el trabajo,  no se contaminó con  corrupción y tenía capacitación permanente”.
Para Silva, el  liderazgo era vital.  Sus jefes siempre propiciaron  la estabilidad de sus miembros, a pesar de las quejas y denuncias.
 
Por eso -reconoce Rueda- los mismos integrantes de la UIES ahora trabajan en la ULCO, y en las mismas condiciones. 
Sus rostros no se revelan  y entre ellos se llaman por su “nombre de guerra”. Tienen  modestos dormitorios en la tercera planta del edificio en Pusuquí. Hay un gimnasio, un cuarto con una mesa de billar, dos futbolines y una sastrería.

“Las personas que estamos al frente somos pasajeras; quienes son importantes son los sargentos, cabos y oficiales que han trabajado durante   25 años”.

El equipo policial nació por un Decreto del ex presidente León Febres Cordero, para combatir a la subversión. Desde esa época se lo relacionó con el  SIC 10, grupo considerado  autor  de violaciones a los DD.HH. desde 1984.
 
Un agente recuerda que el SIC-10 no era un equipo policial, sino la denominación del patrullero que vigilaba el centro de Quito. Porque el SIC-11 patrullaba   el norte y el SIC-12, el sur.

La Comisión de la Verdad indaga a la Unidad. Para sus comisionados,  los archivos de la UIES son claves para descubrir  abusos del Estado. La Comisión recopiló 300 000 hojas de  archivos de  las FF.AA.  y de la   Policía. De ellas, 250 000 son de la ex UIES. También visitó la sede de la Unidad. “Vinieron a verificar la denuncias de violaciones desde 1984 hasta 1988; pero este edificio se construyó en 1989”, dice Rueda.  

Desde ese año, los gobiernos de turno buscaron eliminar a la UIES. Sus agentes eran considerados peligrosos  por la información que manejaban y por su cercanía con  Estados Unidos, el  cual se convirtió en su mayor financista, con USD 2 millones anuales.

El gobierno de Rafael Correa eliminó esa dependencia. Un detonante fue su reunión con Mark Sullivan, representante de la Embajada de EE.UU. Él  se presentó en el Palacio de  Carondelet como el  jefe  de la CIA en Ecuador.

Mister Sullivan, como lo llamaban, llegó al país en diciembre de 2007, con 25 años de experiencia en el servicio secreto y varias  condecoraciones. En la Embajada  era  Secretario Primero (un título diplomático)  y  también fungió como  enlace con la UIES.
 
“Siempre estaba preocupado por la unidad. Era cortés y amable, saludaba al oficial más alto y al policía de menor rango”, recuerda un uniformado.
Como sus antecesores, Sullivan pidió un encuentro con el Presidente de la República, para explicar  la coordinación con la UIES. 

En  enero de 2008, el ex jefe de la UIES Manuel Silva gestionó una cita  con el  presidente Rafael Correa, quien  anticipó  su idea  de cambiar la influencia de EE.UU. en el sistema de seguridad.

Los nexos fueron los policías Rommy Vallejo y su lugarteniente, Santiago Mena,  cercanos al Mandatario.  La cita se concretó el 18 de enero. Los policías acompañaron al extranjero hasta el despacho presidencial, no entraron y solo miraron cómo se cerraba la puerta… Luego  Correa dijo: “Hablemos claro: Sullivan era el director la CIA en Ecuador”.
 
Sullivan fue expulsado del país en febrero  último, por  interferencia en la Policía. El ex jefe  de la Fuerza, Jaime Hurtado, dijo que presuntamente quiso interferir en la elección del jefe de la UIES, luego del relevo de Silva,  y que  recibió datos  secretos  de la Unidad.

El cordón umbilical entre EE.UU. y la unidad se cortó. Seis meses después, el golpe aún se siente. Las  casas de seguridad en Quito, que eran financiadas por EE.UU., se cerraron. Ahora,  la ULCO está concentrada en Pusuquí y en Guayaquil.   Y  siguen  guardados más de una veintena de vehículos que entregó  EE.UU.

Rueda  explica  que  se hará el trámite para usarlos. También que recibirá la ayuda y se intercambiará información con  EE.UU., pero con un  trato  transparente y acorde  a una política de seguridad “soberana” del país.
 
La Embajada  piensa  igual. A un cuestionario enviado para conocer su  relación con equipos como la ULCO, contestó: “Se coopera estrechamente con la Policía y las FF.AA. en la lucha contra las drogas.  Como siempre seguimos brindando apoyo con  fondos para equipos y capacitación”.
 
Rueda promete: “Habrá una contraloría de la información que se envíe al exterior, similar a  una  auditoría de gastos económicos”.

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