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Nuevos detalles salen a la luz tras el violento incidente en la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
El atacante identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, envió un extenso manifiesto de 1 052 palabras a sus familiares apenas 10 minutos antes de abrir fuego en el hotel Washington Hilton. En el escrito, el docente originario de California revela que su plan de ataque fue minuciosamente detallado para apuntar contra los funcionarios de la administración de Donald Trump.
En el documento, al que tuvo acceso el The New York Post, Allen se autodenomina un “Asesino Federal Amistoso”. El atacante justificó su intento de magnicidio calificando al mandatario con adjetivos graves y asegurando que su acción buscaba eliminar a funcionarios priorizados desde el rango más alto al más bajo.
Para ejecutar el atentado, Allen planificó reducir las bajas colaterales utilizando perdigones en lugar de munición sólida, buscando evitar que los disparos atravesaran las paredes del recinto.
Sin embargo, su plan fracasó tras un cruce de balas con la policía, donde un oficial de la División Uniformada del Servicio Secreto resultó impactado, logrando salvar su vida gracias al uso de su chaleco antibalas.
El presidente Trump, en una entrevista telefónica con Fox News, arremetió contra las motivaciones del sospechoso. Según el mandatario, tras revisar el manifiesto y los informes de inteligencia, el atacante actuó movido por un odio profundo hacia los cristianos. “Cuando lees su manifiesto, odia a los cristianos. Es un odio fuerte, anticristiano”, afirmó Trump, destacando que el sospechoso era un “tipo muy problemático” cuya familia conocía de cerca sus tendencias violentas.
Además de sus objetivos políticos, Allen se burló de los protocolos de seguridad del Washington Hilton, asegurando que los agentes se enfocaron en manifestantes externos pero ignoraron a quien ya se había registrado en el hotel un día antes.
En un cierre perturbador, el atacante confesó sentir náuseas por el acto que estaba por cometer, expresando: “Me dan ganas de vomitar; me dan ganas de llorar por todas las personas cuya confianza traicioné”. La investigación federal continúa activa para determinar cómo este docente de Torrance logró planificar un ataque de esta magnitud contra las altas autoridades de los Estados Unidos.