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El volcán Sangay, ubicado en la provincia de Morona Santiago, mantiene dos flujos de lava activos en su flanco suroriental. Durante un sobrevuelo realizado el jueves 29 de octubre de 2026, los técnicos identificaron un flujo de aproximadamente 800 metros de longitud y otro, de formación más reciente, que alcanza cerca de 1,5 kilómetros.
El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN) también registró pequeñas explosiones con una frecuencia aproximada de 10 minutos. Estos eventos produjeron columnas de emisión con bajo contenido de ceniza, de 100 metros de altura y, ocasionalmente, hasta 300 metros sobre el nivel del cráter.
El informe diario N.º 2026-285 reporta una actividad superficial moderada y una actividad interna baja, sin cambios en las tendencias de ambos parámetros.
Durante el sobrevuelo, los técnicos observaron que los dos flujos de lava siguen la quebrada suroriental del volcán. El más corto alcanza unos 800 metros, mientras que el segundo, de formación más reciente, llega aproximadamente a 1,5 kilómetros.
Estas estructuras forman parte de la actividad superficiab que el IG-EPN monitorea en el Sangay. El organismo también utiliza equipos MultiGAS para medir los gases volcánicos y obtener información sobre las emisiones del volcán.
El sistema de cámaras de vigilancia detectó una emisión de gases con baja carga de ceniza, cuya columna alcanzó unos 200 metros sobre el nivel del cráter y se desplazó hacia el suroeste.
Durante el sobrevuelo, los técnicos observaron pequeñas explosiones aproximadamente cada 10 minutos. Las columnas asociadas a estos eventos alcanzaron alturas de 100 metros y, en ocasiones, llegaron a 300 metros sobre el cráter.
Los sistemas satelitales también identificaron señales de calor en el Sangay. El sistema MIROVA VIIRS 750 registró una anomalía térmica, mientras que MIROVA VIIRS 375 detectó dos durante las últimas 24 horas.
Además, las cámaras de vigilancia captaron el descenso de material incandescente durante la noche y la madrugada. Al cierre del informe diario, las nubes cubrían el volcán.
El reporte del IG-EPN indica que no se registraron lluvias en la zona del Sangay durante el periodo de observación. Sin embargo, el organismo advierte que las precipitaciones fuertes podrían remover el material acumulado en los flancos del volcán y provocar flujos de lodo y escombros.
Estos materiales podrían descender por las laderas y llegar a los ríos cercanos. El escenario depende de la presencia de lluvias intensas y de la movilización de los depósitos volcánicos.