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Un tallador de 98 años es el ícono de Cuenca

Virgilio Quinde, escultor del monumento a la Chola Cuencana. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

Un sencillo bastón de laurel, con un cascabel en la punta, es el compañero inseparable de Virgilio Quinde. Con ese sonido es imposible no sentir su presencia cuando se desplaza por su casa, jardín, taller y museo, en la parroquia cuencana de Sinincay.

A sus 98 años, camina lento y erguido. Es uno de los talladores más importantes de Azuay, al ser el creador del monumento de la Chola Cuencana, que se levanta en el redondel de la avenida Huayna Cápac, en el centro de la urbe. Es un ícono, dice el director del Museo Pumapungo del Ministerio de Cultura, Fausto Cardoso.

Quinde nació en una familia de agricultores y desde los ocho años sintió apego por dibujar, moldear el barro y la música. Recuerda que dibujaba lo que veía en la cotidianidad y naturaleza. Cambiaba sus creaciones por los fiambres de sus amigos.

A los 16 años trabajó sin sueldo con el difunto escultor Isaac Flores. Su segundo maestro fue Luis Nacipucha. Luego conoció a Emilio Lozano, profesor de Bellas Artes de la Universidad de Cuenca, quien lo apoyó para que estudiara dibujo. “Allí me enamoré del arte”, dice con orgullo.

Sus primeras obras fueron una escultura en madera de una Venus de Valdivia y un óleo de La Tejedora, un retrato con su madre. Con ambas ganó concursos nacionales y la última reposa en una galería de España.

Sus triunfos constan en recortes de periódicos, fotos y diplomas que exhibe su familia en la sala. A los 29 años se graduó y con bases en el dibujo, pintura, composición y escultura abrió su taller en el Centro Histórico de Cuenca. Empezó tallando y restaurando imágenes religiosas.

“Es íntegro y con buen gusto en el arte”, dice la azuaya Lorena Villegas, quien le compró unas piezas para enviar a Estados Unidos.

Además aprendió a tocar el violín, la guitarra, el mandolín, el piano y el arpa. Compuso cinco canciones y ganó el primer puesto en un concurso nacional con Besos de Calor, que es un pasacalle. Su inspiración en el arte y la música siempre fue su esposa Elsa Maza (fallecida).

Para entonces, Quinde era conocido en el país por su arte. En la parroquia Sibambe, en el cantón Alausí, levantó una estatua de dos metros del apóstol Santiago; y en el cantón orense de Chilla, una escultura de San José Carpintero. También, pintó un óleo de un Papa halando una yunta con el arador atrás. Está en Roma.

Son cientos de obras realizadas en sus más de 60 años de trabajo, pero la que le llena más de orgullo es el monumento a la Chola Cuencana, que fue elaborado en piedra. Mide dos metros y muestra a una campesina con su pollera y trenzas, sosteniendo un cántaro de agua.

“Me tomó tres meses tallarla”, dice Quinde. Su cuñado Manuel Tancredo le ayudó. Era 1959 y apenas tenía 36 años cuando el entonces alcalde de Cuenca, Luis Cordero Crespo, y un grupo de españoles llegaron a su taller para contratar la obra.

De este hecho tiene una anécdota. Acordaron el trabajo en 2 500 sucres, pero no hicieron el contrato, por lo que le frenaron el pago. Pasado los tres meses, sin dinero y afectado en su economía, se inauguró la obra y, finalmente, cobró por sus servicios.

Quinde ha trabajado en varias texturas como mármol, yeso, cerámica, fibra, madera y una de sus últimas colecciones la hizo en chatarra. Se trata de una familia gigante –de cinco personas- guardiana de la naturaleza y que exhibe en el balcón de su casa.

Él quiere trascender. En su museo Galería Arte Paucarbamba, que está junto a su casa, guarda más de una veintena de obras que donará al Museo Remigio Crespo y Pumapungo. Son esculturas de madera y lienzos sobre la identidad local.

Para Cardoso, los museos son espacios para perennizar la memoria de los artistas y conservar su legado. “Verle seguir con su arte pese a su edad es importante”. Por toda su trayectoria y legado, en noviembre del 2020 recibió la presea Cuenca Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Ese día contagiaba de alegría, dice su hija Martha Quinde. “El alcalde Pedro Palacios le dijo: no puedo creer tanta fortaleza”. Ahora, el artista trabaja en la Virgen del Perpetuo Socorro.

Mientras lo hace habla de los tipos de madera que usa y de sus herramientas, algunas que le trajeron de Europa. Quinde seguirá con el arte hasta que se apague su vida.

Su trayectoria


Nació el 14 de enero de 1923 en Cuenca. A los 29 años obtuvo el título de profesor de Dibujo y Pintura en la Academia de Bellas Artes de la Univ. Cuenca. Ha participado en exposiciones en los diferentes museos de Cuenca y de otras ciudades.