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El reciente brote de hantavirus detectado en un crucero que partió desde el Cono Sur volvió a poner en la agenda pública una enfermedad poco común, pero potencialmente grave.
En Ecuador, la inquietud creció en redes sociales. Sin embargo, los especialistas coinciden en un mensaje clave: el riesgo para la población general existe, pero es bajo.
Según explicó el médico epidemiólogo Daniel Ruiz a EL COMERCIO, Ecuador no figura entre los países que notificaron casos confirmados de síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2025.
Ese año, los únicos países que reportaron casos fueron Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Panamá, Paraguay, Estados Unidos y Uruguay, todos con sistemas de vigilancia activos.
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La ausencia de casos notificados no equivale a riesgo cero. Ruiz aclara que Ecuador tiene roedores silvestres en prácticamente todos sus ecosistemas, desde la Amazonía hasta los valles andinos y la Costa. Cada especie de hantavirus se asocia a un roedor específico, lo que impide descartar totalmente la presencia del virus en fauna local.
Además, existe la posibilidad de subdiagnóstico, ya que los síntomas iniciales suelen confundirse con enfermedades frecuentes como influenza o dengue.
El especialista subraya que, sin un antecedente claro de exposición, el diagnóstico diferencial resulta complejo.
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Uno de los puntos que más alarma genera es la posibilidad de transmisión entre personas. No obstante, Ruiz precisa que solo el virus Andes ha demostrado transmisión de persona a persona y que su circulación documentada se concentra en Argentina y Chile, principalmente en el Cono Sur.
En ese contexto, el riesgo asociado al brote del crucero se limita a zonas donde ese linaje viral circula de forma activa. “Con base en la información disponible, el riesgo no está relacionado con la embarcación ni con Ecuador”, aclaró Ruiz.
Aunque el riesgo general es bajo, existen escenarios cotidianos que pueden aumentar la probabilidad de exposición sin que las personas lo perciban:
El virus se transmite por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados. La inhalación de aerosoles de excretas secas representa uno de los principales mecanismos de contagio.
Ruiz recomienda medidas concretas y efectivas:
La señal que debe motivar una consulta urgente es la combinación de fiebre, dolor muscular intenso y dificultad para respirar. Esto es especialmente importante si hubo exposición a roedores o zonas rurales en las semanas previas.
“El mensaje es claro: no esperar a que aparezca la dificultad respiratoria”, enfatizó Ruiz.
Ante fiebre y dolor muscular con antecedente de riesgo, la consulta médica debe ser el mismo día y ese antecedente debe mencionarse de forma explícita.