Mujeres ganan espacio en ingenierías y ciencias exactas en universidades ecuatorianas

Crece el interés de las mujeres en carreras de ingeniería y ciencias exactas en Ecuador, cerrando brechas de género en estos campos.

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La desigualdad de género en las áreas de ingeniería y ciencias exactas sigue siendo un reto significativo en Ecuador y en el mundo. Actualmente, el 35% de las personas en campos STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) son mujeres. Específicamente, en carreras como ingeniería eléctrica, mecánica y sistemas, la presencia femenina es inferior al 20%. Esta tendencia refleja un problema global, con cifras similares a nivel internacional. Estos datos evidencian la necesidad urgente de implementar estrategias que acerquen a más mujeres a estas áreas y promuevan un entorno inclusivo y equitativo.

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En ciencias de la UCE, las mujeres representan el 33,07%

En la Universidad Central del Ecuador (UCE), un 60,6% de los estudiantes son mujeres en el período 2024-2025. Sin embargo, al analizar las carreras científicas, las mujeres representan solo el 33,07%, frente a un 67% de hombres, sin cambios significativos respecto al período anterior (2022-2023). Julieta Logroño, vicerrectora académica, subraya que antes de 2008, las estudiantes en estas carreras no superaban el 10%, lo que demuestra avances notables en la inclusión. No obstante, aún persisten barreras ideológicas y discriminatorias. Logroño añade que la división sexual del trabajo, que asocia a las mujeres con tareas domésticas, influye en su menor presencia en campos como la ingeniería, en comparación con carreras como la educación y la enfermería.

Aún hay desconocimiento sobre el impacto social de ingenierías

Una tendencia similar se vive en la Universidad San Francisco de Quito (USFQ): las mujeres siguen siendo una minoría en la mayoría de ingenierías y ciencias. En ingeniería electrónica, por ejemplo, la diferencia de género es notable: 15% de mujeres frente a 85% de hombres. Sin embargo, en ingeniería industrial, la brecha de género es más pequeña, 39% de mujeres y 61% de hombres.

Por otra parte, en física, ingeniería civil, mecánica, computacional así como las matemáticas, la presencia de mujeres en esta universidad es menor al 20%. Aunque Lorena Bejarano, coordinadora de la carrera de Ingeniería Mecánica, explica que esta carrera hay un avance en el número de inscripciones al pasar de menos del 10% al 18%, en los últimos cinco años. De forma paralela, en ingeniería en alimentos y química se ha logrado que más del 50% de estudiantes sean mujeres.

Pero Bejarano cree que aún existe un desconocimiento general sobre el impacto social de todas las ramas de la ingeniería, que en esencia “buscan mejorar la calidad de vida a través de soluciones innovadoras en diversos ámbitos”.

De izquierda a derecha: Doménica Ordóñez, Damaris Jurado e Isabel Martínez.

3 historias en ingeniería industrial, civil y matemáticas de la USFQ

Doménica Ordóñez, estudiante de ingeniería industrial, le atrajo esta carrera por su versatilidad y el amplio campo laboral, Actualmente cursa el noveno semestre y se graduará en mayo de 2025. Destaca que, aunque hay clases donde predominan los hombres, en general hay un equilibrio entre ambos sexos. Ella cree que las mujeres tienen una mayor habilidad de liderazgo, organización y son más detallistas y planificadas. Además, anima a las jóvenes interesadas en la tecnología y las ciencias a no tener miedo y aprovechar las oportunidades que existen en ingeniería industrial.

Damaris Jurado, de 23 años, estudia ingeniería civil inspirada por su abuelo y su padre, a pesar de ser la única mujer en su familia en optar por esta carrera. Ella cree que la falta de representación femenina en STEM afecta el interés de las mujeres en estas áreas. Destaca que la ingeniería civil combina sus intereses en ciencias exactas y la posibilidad de ver resultados tangibles. Aunque estudia en un entorno mayoritariamente masculino, se siente incluida y valora la organización y el análisis de riesgos como sus fortalezas. Damaris ha participado en programas de liderazgo en una universidad de Hong Kong y de sostenibilidad global en Helsinki. Ella anima a no tener miedo.

Isabel Martínez, estudiante de matemáticas, subraya que la percepción de que las mujeres son menos capaces en áreas técnicas aún persiste. A pesar de ser parte de la minoría en su clase, logra destacarse y fundó la Asociación de Mujeres en las Matemáticas, que ya cuenta con 170 participantes. Isabel resalta que “”Hay que confiar que sí podemos y tenemos las mismas capacidades que los hombres”.

Presencia moderada de mujeres en ingeniería civil de la EPN

La presencia femenina en la Escuela Politécnica Nacional (EPN) es del 30,59%, por lo que sigue siendo un entorno predominantemente masculino. (69,4%), afirma Valentina Ramos, vicerrectora de docencia. 

Al igual que en la USFQ, en ingeniería química y agroindustria, las mujeres superan en número: 51%. En ciencias, la representación femenina es mayor al promedio general con un 41% de mujeres, pero registra una leve disminución en los últimos años. Al comparar, la presencia de alumnas entre ingenierías también se muestra un avance moderado en ingeniería civil con 39,3% y en geología y petróleos con 34%.

Hay tres ingenierías con una baja participación. Más de las tres cuartas partes de los estudiantes de ingeniería en sistemas son hombres. En ingeniería eléctrica y electrónica, la brecha de género es mayor con menos del 20% de mujeres.  La carrera con menor representación de alumnas es ingeniería mecánica, lo que sugiere barreras significativas para el ingreso, según las autoridades.

Dos estudiantes de la EPN destacan en ingeniería civil y mecánica

Sherly Vizcaíno, de 22 años, decidió estudiar ingeniería mecánica porque le proporciona las herramientas para cambiar procesos productivos y diseñar máquinas que le permitan alcanzar ese objetivo. Actualmente cursa el cuarto de nueve semestres y reconoce una gran brecha de género en su carrera. Por ejemplo, en un curso de 35 estudiantes hay apenas tres mujeres. Sherly destaca la creatividad, resiliencia y perseverancia de las mujeres, y cree que debería haber más mujeres en ingeniería mecánica. Ha tenido que demostrar su capacidad en algunos laboratorios debido a comentarios discriminatorios disfrazados de chistes. Sherly enfatiza que la ingeniería no es solo para hombres y que cualquier persona puede estudiar estas carreras, ya que proporcionan las herramientas para generar cambios significativos.

En cambio, Wendy Torres, de 25 años, siempre ha estado fascinada por la construcción y el impacto positivo de la infraestructura en la vida de las personas, lo que la llevó a estudiar ingeniería civil. Actualmente cursa el noveno y último semestre. Si bien, en su carrera hay más hombres también ve un creciente apoyo y reconocimiento hacia las estudiantes mujeres en lo académico, cultural y deportivo. Cree que las mujeres sobresalen en habilidades organizativas y de comunicación, cruciales para coordinar equipos y gestionar proyectos multidisciplinarios. La atención a los detalles les permite abordar los proyectos de manera integral, considerando aspectos técnicos, ambientales y sociales. Piensa que faltan más mujeres en ingeniería civil, ya que la diversidad enriquece el enfoque y la ejecución de los proyectos, ayudando a romper estereotipos y fomentar un ambiente de trabajo más inclusivo y equitativo. En varias ocasiones, ha tenido que demostrar sus capacidades técnicas, como en un ensayo de penetración estándar en el campo, donde mostró que tenía la habilidad, fuerza y resistencia necesarias.

De izquierda a derecha: Ivana Guerra, Wendy Torres y Sherly Vizcaíno.

La UIDE registra avances en ingenierías civil e industrial

En la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), también se observa un aumento en la participación femenina en ingenierías y ciencias de la computación, aunque aún existe una brecha significativa.

La diferencia en ingeniería automotriz es del 4,6% de mujeres frente al 95,4% de hombres, y en mecatrónica, el porcentaje femenino es del 9%. En ingenierías civil e industrial hay un 30% de mujeres frente a un 70% de hombres, de manera general.

Ivana Guerra cuenta que aprendió a manejar a los 12 años y desde entonces está convencida de que los autos son una parte fundamental de su vida. Hoy, con 19 años, cursa el segundo semestre de ingeniería automotriz en la UIDE, por lo que aún tiene por delante otros seis semestres. En su clase hay 28 hombres y dos mujeres. “Por lo general, cuando hacemos grupos, soy la que lidera y decide cómo va a ser el proyecto. En la organización también tengo las cosas más organizadas y estructuradas”.

Ivana siempre piensa antes de actuar, mientras que los hombres tienden a ser más impulsivos. Ella cree en tener un plan antes de actuar e impulsa a sus compañeros a ser más organizados y creativos. “Nunca me ha tocado demostrar que puedo. Mis compañeros son caballerosos y respetuosos”.