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El ámbito económico, político y empresarial ecuatoriano destaca la pérdida de una de sus figuras más representativas de las últimas décadas, este viernes 4 de septiembre de 2026. En la capital se confirmó la muerte de Mario Ribadeneira, a los 93 años de edad, exministro de Estado, exdiplomático y directivo corporativo que intervino en procesos determinantes como la renegociación de pasivos externos y las negociaciones de delimitación bilateral con Perú.
Nacido en la ciudad de Quito, en una familia de tradición empresarial, Mario Ribadeneira Traversari consolidó una carrera orientada a la gestión pública y al desarrollo corporativo.
Ante su deceso, entidades culturales como el Museo de Arte Precolombino Casa del Alabado lo calificaron como un ciudadano visionario de aporte multidisciplinario, al tiempo que algunas compañías valoraron sus servicios prestados a la nación.
Asimismo, el exvicepresidente de la República Alberto Dahik exteriorizó sus condolencias públicas a través de plataformas digitales, definiéndolo como un promotor central del entendimiento limítrofe y un colaborador cercano.
Su vinculación formal con el sector público arrancó en 1984, fecha en la que fue designado como embajador de Ecuador ante el gobierno de los Estados Unidos, ejerciendo la representación en Washington a lo largo de los cuatro años del mandato de León Febres Cordero.
Posteriormente, bajo la administración de Sixto Durán Ballén, asumió la titularidad del Ministerio de Finanzas entre agosto de 1992 y julio de 1993, etapa en la que promovió reformas técnicas orientadas a la estabilidad macroeconómica, la atracción de inversión foránea y la transferencia de ciertas competencias estatales hacia el ámbito privado.
En el terreno financiero internacional, su administración fiscal estructuró las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional que derivaron en el Plan Brady con el comité de acreedores por un aproximado de 7 300 millones de dólares entre capital e intereses impagos, facilitando en 1994 una reprogramación de obligaciones con el Club de París.
Décadas después, dicho esquema de refinanciamiento fue objeto de investigaciones fiscales impulsadas durante el mandato de Rafael Correa, hecho que motivó su residencia temporal en la ciudad de Miami.
En el campo de las relaciones bilaterales, Ribadeneira ejerció entre 1997 y 1998 la jefatura de la Comisión de Integración en el marco de las conversaciones de paz con Perú. De manera paralela, formó parte de los promotores de los denominados Diálogos de Cusín, mecanismo de concertación multipartidista que congregó a diversas vertientes políticas nacionales y que sirvió de base para la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente de 1998 presidida por Osvaldo Hurtado.
En el entorno de los negocios privados encabezó el Grupo Morisaenz, corporación especializada en la representación y comercialización de vehículos y maquinaria de trabajo pesado.
Su participación se extendió a múltiples directorios institucionales y causas cívicas, integrando en 2016 un grupo de 100 firmantes ecuatorianos que demandaron el respeto a la voluntad electoral en los comicios de Venezuela.