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Hoy, domingo 11 de mayo, se conmemora el Día de la Madre en Ecuador. Según el Censo de Población y Vivienda 2022, en el país hay más de 4,6 millones de madres. Muchas de ellas crían, educan, trabajan y estudian al mismo tiempo, enfrentando distintas realidades y responsabilidades en sus hogares.
En este Día de la Madre, se celebra a quienes crían, educan, cuidan, trabajan, estudian y protegen. A mujeres que sostienen sus hogares con amor, disciplina y resistencia. Mujeres como Andrea Simbaña, que demuestra que ser madre también es ser valiente, persistente y dueña de su propio camino.
Tiene 33 años, estudia educación inclusiva, trabaja y cría sola a su hijo de nueve. Se divorció cuando él tenía tres. Desde entonces, ha sostenido su vida con lo que define como una mezcla de “mentalidad, esperanza y voluntad”.
“He salido adelante sola, sin acompañamiento. Pero me mentalicé en que sí se puede. Podemos salir adelante enfocándonos en nuestra salud mental y motivándonos. Necesitamos creer que también somos mujeres, no solo madres”.
El Censo de Población y Vivienda 2022 (el más actual) identificó a 4 624 351 madres en Ecuador. De ellas, 1,7 millones están al frente de sus hogares. A diferencia de décadas pasadas, las mujeres hoy tienen menos hijos (en promedio 2,6) y postergan la maternidad.
Ahora, el primer hijo puede ser a los 28 años, mientras que el promedio de edad para casarse llega a los 32. Estas decisiones responden a un cambio de visión: priorizar la educación, el crecimiento profesional y el bienestar personal, sin abandonar el rol de madre.
Ese cambio, dice el psicólogo Andrés Cueva, implica una transformación profunda. “La figura materna, históricamente exaltada como símbolo de entrega total y dedicación exclusiva al hogar, atraviesa una transición silenciosa”.
Agregó que “las madres ecuatorianas están redefiniendo su lugar en la sociedad. Ya no solo cuidan: también estudian, emprenden, lideran. Integran múltiples identidades —madre, profesional, pareja, individuo— sin renunciar a sí mismas. Y eso representa un desafío, pero también una oportunidad de crecimiento”.
Las madres se encuentran en todo el país, pero cinco provincias concentran más de la mitad:
En estos hogares, muchas mujeres no solo crían, también trabajan. Más de 2 millones de madres forman parte activa del mercado laboral.
Y cuando regresan a casa, siguen. Cocinan, ayudan con tareas, resuelven problemas. Como dice Andrea: “prácticamente hacemos todos los oficios, desde tender una cama hasta saber si nuestro hijo está enfermo. Nos ocupamos de su cuerpo y de sus emociones. Y aun así, seguimos soñando”.
Las historias de maternidad en Ecuador también se cuentan desde la diversidad.
Cualquiera que sea su historia, todas comparten un mismo compromiso: cuidar y formar a las futuras generaciones. No todas reciben lo mismo, pero todas dan más de lo que tienen.
Andrea lo dice sin titubeos: “el cambio empieza en una misma. Podemos salir adelante por nosotras mismas, para ayudar a nuestros pequeños a surgir y darles un futuro con alegría. Lo importante es dejar de pensar que ser madre nos limita. Al contrario, nos transforma”.
Su historia no es la única, pero representa a muchas. A las que luchan por una pensión justa, a las que estudian con sueño acumulado, a las que se levantan una y otra vez.
Este 11 de mayo no se trata solo de flores. Se trata de mirar de frente a las mujeres que, con o sin pareja, con mucho o con poco, hacen lo posible por seguir adelante.
Se trata de escuchar, acompañar y cambiar la manera en que entendemos la maternidad. Porque ser madre no borra a la mujer, la multiplica. Y eso, más que un rol, es una revolución diaria. O como lo resume Andrea: “Es el amor de madre”.