Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
La desaparición de Lucas Gabriel C., de 11 años, activó una búsqueda urgente en el cerro Puñay, en Chunchi, Chimborazo. Su familia reportó el hecho la noche del domingo 9 de noviembre y la comunidad respondió sin demora.
Los padres del niño, que viajaron desde Quito, contaron que Lucas se alejó mientras el grupo realizaba una oración en la montaña. Minutos después no lograron ubicarlo y pidieron ayuda. Desde ese momento, equipos de la Policía Nacional, Dinased, Bomberos de Chunchi, Alausí y Riobamba, autoridades locales y comuneros iniciaron el rastreo.
La primera pista clara apareció en el camino: prendas de vestir. Esa señal orientó el avance hacia zonas más altas del cerro. Los equipos recorrieron laderas empinadas, senderos estrechos y áreas cubiertas de vegetación. Durante tres días mantuvieron el esfuerzo en sectores complicados del Puñay.
El operativo continuó desde la noche del domingo hasta el miércoles. Comuneros y rescatistas siguieron “huellas” en distintos tramos y ampliaron el perímetro hacia zonas alejadas del punto en el que vieron por última vez al niño.
Pese a la dificultad del terreno y a la falta de contacto visual, cada indicio reforzó la decisión de sostener la búsqueda.
La tarde del miércoles 12 de noviembre, un grupo que avanzó por un sector de matorrales escuchó una voz débil. El silencio de la montaña se abrió paso y reveló a Lucas, agotado y desorientado.
La escena quedó registrada en un video que circula en redes. Con la mirada perdida, el niño preguntó: “¿Estoy vivo?”. Los comuneros lo abrigaron con una chompa y un gorro de lana. “No te preocupes, mijo, ahora estás a salvo”, le dijo uno de ellos mientras lo cubría para protegerlo del frío. Luego le ofrecieron una manzana para que recuperara energía.
En esos primeros minutos, Lucas contó que tomó un camino distinto, que perdió el equilibrio cerca de una piedra y que buscó refugio en una “cuevita”. También explicó que se quitó los zapatos porque le incomodaban.
La Brigada de Caballería Blindada Galápagos acompañó el descenso con equipo especializado. El traslado continuó tramo a tramo hasta llegar al punto donde una ambulancia esperaba.
En un video del Ejército se observa el momento en el que Lucas llega a la unidad médica. Recibió abrigo, agua y el acompañamiento de personal de salud antes del traslado a un hospital para su evaluación integral.
La familia indicó que el niño se separó del grupo mientras oraban en la montaña. La Policía informó que mantuvo activo el protocolo de desaparición desde el domingo y articuló a todas las instituciones de respuesta para cubrir el cerro.
La institución detalló que Lucas presentó signos vitales estables al momento del hallazgo y recibió atención inmediata antes del traslado a la casa de salud.