
Este viernes, 13 de marzo de 2026, las principales calles de Quito y Guayaquil se convirtieron en el escenario de una jornada de protestas. Convocadas por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y la Unión Nacional de Educadores (UNE), varias organizaciones manifiestan su rechazo a las recientes decisiones administrativas y económicas del presidente Daniel Noboa.
La movilización, que congregó a trabajadores, estudiantes y colectivos sociales, centró sus reclamos en la defensa de la estabilidad laboral, la exigencia de un alza salarial y mejoras en el sistema de seguridad y salud pública. Consignas como “¡Fuera, Noboa, fuera!” y pancartas que calificaban la gestión como “neoliberal” marcaron el tono de la jornada.
El descontento social se agudizó tras la entrada en vigencia del Acuerdo Ministerial MDT-2026-059. Según los dirigentes sindicales, esta normativa que flexibiliza la jornada laboral representa un intento de implementar modalidades de empleo previamente rechazadas por la ciudadanía. José Villavicencio, vicepresidente del FUT, denunció que estas medidas “abren la puerta a la precarización del trabajo“.
Por su parte, el presidente de la UNE, Andrés Quishpe, enfatizó el rechazo a la Ley de Sostenibilidad y Eficiencia del Gasto de los GAD, la cual obliga a los municipios a destinar el 70% de su presupuesto a inversión, limitando —según el gremio— la operatividad local. Otros puntos críticos mencionados durante las marchas incluyeron el incremento en el precio de los combustibles y la actual ley minera.
En la capital, la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) reportó cierres viales en el casco central. El flujo vehicular fue interrumpido en sectores clave como Santa Prisca, la avenida 10 de Agosto y la calle Guayaquil. Las autoridades instaron a los ciudadanos a utilizar rutas alternas como la avenida Mariscal Sucre (Occidental) y la Velasco Ibarra.
Pese a la intensidad de las consignas y la presencia de figuras políticas como el exdirigente Jorge Escala, las movilizaciones se desarrollaron sin incidentes de violencia mayor, bajo la vigilancia constante de las unidades de mantenimiento del orden de la Policía Nacional.
Pasadas las 18:00, la movilización en el Centro Histórico de Quito derivó en incidentes en la Plaza de Santo Domingo, ubicada a tres cuadras del Palacio de Carondelet. En las intersecciones de las calles Guayaquil, Bolívar y Rocafuerte, se registraron enfrentamientos entre manifestantes y la fuerza pública. Los agentes antimotines y la policía motorizada emplearon gases lacrimógenos para dispersar a grupos que lanzaban objetos contundentes, mientras la consigna de rechazo al Gobierno persistía en el sector.
Además del reclamo laboral, los protestantes enfatizaron su oposición a las reformas de la Ley Minera, argumentando que la normativa debilita el control ambiental, y criticaron los cambios al Cootad por el posible recorte a programas sociales seccionales.
La jornada de protesta se extendió también a la Amazonía, con una marcha en Zamora. En esta localidad, campesinos afiliados al Seguro Social Campesino, agricultores y miembros del Frente Popular se movilizaron para exigir mayores recursos para dispensarios médicos y sectores estratégicos como educación y seguridad rural.
El principal punto de conflicto en la provincia fue el rechazo a la nueva normativa minera, la cual —según denunciaron los dirigentes locales— reemplaza las licencias ambientales por autorizaciones simplificadas y promueve la militarización de zonas extractivas, afectando directamente los derechos de las comunidades rurales.
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