
El camarón, uno de los principales productos de exportación de Ecuador, empieza a blindarse ante lo que pueda ocurrir en los últimos meses de 2026. La Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) pidió a los productores prepararse desde ahora ante el fortalecimiento de El Niño y las lluvias que podrían acompañar la próxima temporada invernal.
La advertencia interesa más allá de la acuacultura. El Gobierno mantiene una alerta naranja por El Niño y las autoridades siguen de cerca el comportamiento del océano Pacífico, pues un escenario de lluvias intensas puede provocar inundaciones, deslizamientos y daños en infraestructura. El último boletín oficial, del 20 de agosto, señala que El Niño permanece en su fase inicial de desarrollo.
La Cámara Nacional de Acuacultura sostiene que las condiciones del Pacífico ecuatorial muestran un fortalecimiento progresivo de El Niño. ¿Qué significa esto para las camaroneras? Más calor en el agua y lluvias intensas pueden aumentar los problemas sanitarios, afectar piscinas y poner a prueba muros, sistemas eléctricos, bombas y caminos.
Por eso, la CNA recomienda reforzar desde ahora el monitoreo de las piscinas, revisar drenajes y sistemas eléctricos, mantener equipos de respaldo y comprobar el estado de muros y compuertas. También plantea preparar las instalaciones para responder ante posibles inundaciones.
El mensaje es preventivo. Ni el pronunciamiento del sector ni los reportes oficiales significan que una emergencia sea inevitable.
El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (CN-Erfen) prevé que la mayor expresión del evento se produzca entre noviembre y diciembre de 2026, período que podría coincidir con la transición hacia la temporada lluviosa en el Litoral y Galápagos.
Según publicó este Medio el 7 de agosto de 2026, el nivel del mar también registraba anomalías de hasta 30 centímetros frente a la Costa. Sin embargo, las autoridades aclararon que las condiciones actuales no permiten determinar desde ahora la magnitud de las precipitaciones que podrían presentarse.
El Niño se mantiene activo en Ecuador y tendría su mayor expresión entre noviembre y diciembre
Una parte importante de la producción está expuesta a zonas inundables. En junio de 2026, José Antonio Camposano, presidente de la CNA, señaló que entre 100 000 y 110 000 hectáreas de las aproximadamente 230 000 hectáreas camaroneras del país se encuentran en áreas susceptibles a inundaciones. Es decir, cerca de la mitad de la superficie productiva podría estar expuesta si se producen desbordamientos.
El riesgo no significa que esas hectáreas vayan a inundarse. Dependerá de cómo evolucione El Niño, de la intensidad y ubicación de las lluvias y de las medidas de prevención adoptadas.
El mapa presentado por la CNA señala entre las áreas de atención la cuenca baja del río Guayas y el golfo de Guayaquil, el estuario del río Chone y Bahía de Caráquez, sectores de Cojimíes, Pedernales y Muisne, además de Taura, Naranjal y el archipiélago de Jambelí.
La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos mantiene la alerta naranja y cuenta con un Plan de Acción Nacional ante El Niño 2026-2027. El documento contempla medidas para proteger a la población, servicios esenciales, infraestructura y sectores productivos.
Las acciones ya alcanzan otras áreas. El Gobierno, por ejemplo, anunció medidas preventivas en 264 instituciones educativas, que incluyen limpieza de drenajes, adquisición de equipos para enfrentar inundaciones y trabajos de mitigación.
Mientras tanto, el monitoreo continúa. El estado de El Niño Activo indica una alta probabilidad de que las condiciones oceánicas y atmosféricas continúen fortaleciéndose, pero las autoridades recalcan que esto no equivale por sí solo a una declaratoria oficial del fenómeno ni significa que existan impactos inmediatos por lluvias.
Para el camarón y el resto de actividades asentadas en zonas vulnerables de la Costa, los próximos meses serán una ventana de preparación. La atención estará puesta en cómo evoluciona el Pacífico antes de noviembre y, sobre todo, en si ese calentamiento termina traduciéndose en un aumento significativo de las lluvias en Ecuador.
El evento permanece en una fase inicial de desarrollo y Ecuador mantiene una alerta naranja.
El monitoreo oficial indica que las condiciones del Pacífico ecuatorial muestran un fortalecimiento progresivo. Sin embargo, esto no significa que ya existan impactos generalizados por lluvias ni que una emergencia sea inevitable.
Entre noviembre y diciembre de 2026 podría registrarse su mayor expresión.
El CN-Erfen prevé que ese período coincida con la transición hacia la temporada lluviosa en el Litoral y Galápagos. Todavía no es posible determinar con precisión cuánto lloverá ni cuáles zonas recibirán las mayores precipitaciones.
Porque el aumento de temperatura del agua y las lluvias intensas pueden afectar la producción y la infraestructura.
Entre los riesgos están problemas sanitarios en las piscinas, inundaciones y afectaciones en muros, compuertas, sistemas eléctricos, bombas y vías de acceso. Por eso, la Cámara Nacional de Acuacultura pidió comenzar las acciones preventivas antes de la temporada lluviosa.
Entre 100 000 y 110 000 hectáreas estarían ubicadas en áreas susceptibles a inundaciones.
Ecuador tiene aproximadamente 230 000 hectáreas camaroneras, por lo que cerca de la mitad se encuentra en zonas potencialmente vulnerables. Esto no significa que vayan a inundarse: dependerá de la evolución de El Niño, las lluvias y las medidas preventivas.
Reforzar desde ahora la infraestructura, el monitoreo y los sistemas de respuesta ante emergencias.
La CNA recomienda revisar drenajes, muros y compuertas; controlar las condiciones de las piscinas; verificar sistemas eléctricos y bombas; disponer de equipos de respaldo y preparar las instalaciones frente a posibles inundaciones. La prevención durante los próximos meses será clave antes del período previsto de mayor intensidad de El Niño.