Aranceles con Colombia ponen en peligro 40 000 empleos en Ecuador, según Fedexpor

El sector exportador alerta sobre contratos suspendidos, sobrecostos logísticos e incertidumbre creciente que afecta a productores y trabajadores.

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La escalada arancelaria entre Ecuador y Colombia sacude el comercio bilateral y amenaza miles de plazas de trabajo. Las empresas que sostienen el intercambio formal con el mercado colombiano enfrentan un escenario de alta presión, con efectos directos sobre la producción y el empleo. Según el sector exportador, al menos 40 000 empleos ecuatorianos están en riesgo por las restricciones que hoy limitan los envíos hacia ese país.

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El impacto no es menor si se considera que Colombia ocupa el quinto lugar entre los destinos de las exportaciones no petroleras de Ecuador, con ventas que superan los 65 millones de dólares mensuales. Durante décadas, este flujo comercial permitió consolidar empresas formales, generar ingresos estables y sostener cadenas productivas que hoy operan bajo incertidumbre.

Restricciones que ya golpean al empleo y la producción

Las limitaciones arancelarias ya provocan consecuencias visibles. Compradores colombianos han suspendido contratos, mientras exportadores ecuatorianos asumen mayores sobrecostos logísticos. La combinación de ambos factores reduce la competitividad y presiona a productores y trabajadores que dependen de este intercambio. La incertidumbre se extiende a toda la cadena, desde el origen de la producción hasta la entrega final, y pone en pausa decisiones de inversión y contratación.

El sector advierte que estas medidas no resuelven los problemas de seguridad en la frontera. Por el contrario, debilitan el comercio formal y dejan a las fuentes de empleo en una posición más vulnerable frente al contrabando y otras actividades ilícitas. Cuando el intercambio legal pierde fuerza, los espacios para economías ilegales se amplían, con efectos negativos para ambos países.

Llamado a retomar el diálogo bilateral

Desde la Federación Ecuatoriana de Exportadores existe respaldo a un mayor control de seguridad y a una coordinación más estrecha entre las autoridades de ambos lados de la frontera para enfrentar la delincuencia. Sin embargo, el gremio insiste en que la forma más efectiva de proteger la frontera pasa por mantener un comercio formal, abierto y sostenido, que genere empleo y reduzca incentivos para actividades ilegales.

El exhorto apunta a que los gobiernos reactiven de manera urgente el diálogo al más alto nivel. El objetivo es suspender las medidas arancelarias vigentes y acordar un esquema que permita reforzar la seguridad sin sacrificar la producción ni el empleo. Para el sector exportador, la salida no está en cerrar mercados, sino en preservar un intercambio que durante años sostuvo la economía formal y dio estabilidad a miles de familias.


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