11 de diciembre de 2020 00:00

Vecinos se agrupan en 2 413 chats para frenar los asaltos en Ecuador

Un vecino de la Mariscal Foch, en Quito, pidió ser incluido en el chat comunitario. Foto: Cortesía

Un vecino de la Mariscal Foch, en Quito, pidió ser incluido en el chat comunitario. Foto: Cortesía

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Ana Belén Rosero

En menos de una hora, los vecinos de la Jipijapa, un barrio del norte quiteño, enviaron seis alertas de inseguridad a través del chat comunitario que mantienen con la Policía del sector.

A las 09:40 de ayer 10 de diciembre del 2020, una mujer publicó un texto que decía: “Dos hombres y una mujer están en actitud sospechosa; se dirigen por la Río Coca hacia la Shyris; ojo vecinos”. Junto al mensaje llegó una fotografía de los desconocidos.

Luego de 10 minutos, otro morador pidió más patrullajes y presencia policial en la zona.

A las 10:30 llegó un nuevo aviso. Sergio Torres, uno de los dirigentes barriales, advirtió lo siguiente: “Sospechosos chequean casas en la calle Isla Isabela. Señores ayúdennos con un patrullaje urgente”.

Esta red de comunicaciones, que hoy opera a escala nacional, nació precisamente en la Jipijapa. Era 2015 y la idea surgió del dueño de un local que fue asaltado por dos personas.

Tras el ataque habló con el entonces jefe de la UPC y acordaron crear un grupo en WhatsApp para “detectar y combatir a la delincuencia organizada”, que atemorizaba.

Otros vecinos, que también fueron víctimas, se unieron. Los comandantes de más zonas replicaron la idea. Poco a poco, la iniciativa se extendió en todas las provincias. Hoy están activos 2 413 chats comunitarios.

Por esa vía se notifican robos perpetrados o que se estén produciendo, riñas callejeras, presencia de sospechosos, consumo de drogas o licor en las vías públicas o también se solicita más vigilancia.

Ivonne Peñaherrera, dirigente de la Pío XII, en el sur de Quito, recuerda que el 2 de diciembre hubo un asalto en ese barrio. Indicó que dos hombres apuntaron con un arma a una mujer que caminaba por la calle y que le quitaron todo. La mujer pidió ayuda en una tienda y el dueño del local alertó del hecho por medio del celular. Describió cómo estaban vestidos los sospechosos.

Peñaherrera contó además que la madrugada del 20 de noviembre recibió un mensaje en el grupo. Una vecina escribió que dos sospechosos vulneraron las seguridades de su vehículo, rompieron el candado de la puerta del parqueadero de su casa y se lo robaron.

Luego llegó una nota de audio. Con la voz quebrada indicó: “En este momento se llevaron mi auto, ayuda”. También envió fotos del vehículo y la ubicación del lugar. La Policía respondió que en ese momento enviaban las unidades.

En los reportes oficiales se muestra que durante la pandemia, los chats comunitarios fueron los canales que más se utilizaron para denunciar actos delictivos, pues por las restricciones muchas víctimas no pudieron presentar las quejas en las oficinas judiciales.

El lunes, agentes del Progreso-Guayaquil, incluyeron a los pobladores en un grupo.

El lunes, agentes del Progreso-Guayaquil, incluyeron a los pobladores en un grupo.


Esa información fue confirmada por Fausto Salinas, el general que dirige el área de Seguridad Ciudadana en el país.

De hecho, ante la falta de denuncias, ahora los investigadores analizan las alertas que se lanzan en las plataformas de mensajería. Altos oficiales advirtieron que eso ha permitido plantear estrategias para hacer frente a los delincuentes.

Milton Pila es un agente que trabaja en la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) de Pifo, en el nororiente de Quito. Recordó que hace un mes detuvieron a dos personas que robaron mercancía y USD 300 de una tienda del sector.

El dueño del local envió fotografías de cómo su negocio fue vaciado y la puerta de ingreso, vulnerada. También mandó una nota de voz pidiendo ayuda urgente a los uniformados.

Desde hace cinco años, con el uso de los chats comunitarios se ha detenido a 2 363 sospechosos involucrados en robo a personas y a 712 en asaltos a casas. Además, se desarticularon 929 bandas delictivas que operaban a escala nacional.

En el barrio La Tola, en el centro de la capital, se produjo un ataque violento hace 15 días.

Un vecino escribió en WhatsApp y dijo que dos hombres interceptaron a un joven en la calle, que lo amenazaron con un cuchillo y que le quitaron su teléfono celular.

Actualmente, 116 928 vecinos participan en los chats en 24 provincias. Jaime Amores, director Nacional de la Policía Comunitaria, aseguró que este sistema “permite una comunicación directa en los barrios”. “La inclusión en esto es voluntaria y la gente puede acercarse a las UPC para solicitar este servicio gratuitamente”.

Durante la pandemia, los agentes se han acercado directamente a los vecinos para promover el uso de la mensajería.

Por ejemplo, este lunes 7 de diciembre del 2020 , el personal que opera en el barrio Progreso, en Guayaquil, salió a las calles y habló con ellos sobre este medio de comunicación. Registraron los números de teléfono, los nombres y la dirección.

Esta práctica se replica en el país. El servicio también es difundido en redes sociales.

Las provincias donde más grupos se han creado son Guayas, Pichincha, Azuay, Manabí y Chimborazo.

En la UPC de la Antepara, una zona del Puerto Principal, los uniformados cuentan que el 6 de noviembre pasado, un morador alertó que en un terreno baldío había un auto estacionado durante todo el día y envió fotos. Cuando acudieron al sitio comprobaron que era un vehículo que había sido reportado como robado.

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