14 de noviembre de 2020 00:00

El retraso de las lluvias causa daños en los campos de la Sierra

La parroquia cuencana de Tarqui es netamente ganadera y sus pastizales están secos por la falta de lluvias. Foto: Lineida / Castillo / EL COMERCIO

La parroquia cuencana de Tarqui es netamente ganadera y sus pastizales están secos por la falta de lluvias. Foto: Lineida / Castillo / EL COMERCIO

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Betty Jumbo
Redacciones Sierra Norte, Centro y Cuenca

La falta de lluvias, las heladas en las noches y madrugadas, y el calor intenso al mediodía afectan a la producción agropecuaria de la Sierra.

Hay daños en los campos del Carchi, Imbabura, Cotopaxi, Tungurahua y Azuay.

En la primera provincia, esta anomalía climática ha afectado a 200 hectáreas, especialmente de papas. Según Dayana Onofre, directora provincial del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), unas 45,8 hectáreas contaban con el respaldo del seguro agrícola.

La última semana, Vicente Lema escarbaba los surcos de su terreno para buscar las papas, que empezaban a desarrollarse, antes de que una helada destruyera el cultivo.

Las plantas, de la variedad superchola, que llegaron al estado de floración se iban secando en el predio, en la Cofradía, en el cantón Espejo.

El jueves último, ocho técnicos del MAG recorrieron los sectores de La Libertad y 27 de Septiembre, en Espejo, para levantar información y evaluar los perjuicios. En la primera localidad, Lema recibió a uno de los funcionarios y le confirmaron que el daño era total. Cuenta que había invertido unos USD 8 000, que esperaba recuperar con la cosecha prevista para diciembre próximo.

Lema es un ingeniero mecánico que se dedica a producir el tubérculo desde hace 10 años, porque no ha podido conseguir un trabajo en su profesión.
Ahora, planea sembrar pastos para dedicarse a la cría de ganado vacuno.
La parroquia de Tufiño, perteneciente a Tulcán, es otra zona afectada. A través de un grupo de WhatsApp, los comuneros informaban que las plantas de papa fueron las más golpeadas, primero por la falta de lluvias y ahora por las heladas.

Pedro Cuarán, del sector de El Consuelo, perdió una hectárea. Un técnico del MAG recorre los predios para asesorar a los campesinos con el fin de que puedan recuperar sus cultivos, si es el caso. La idea es que no realicen gastos en vano.

En Imbabura, las plantaciones de papa, fréjol y maíz están afectadas. Diego Pereira, director provincial del MAG, teme que se retrasarán las cosechas que estaban planificadas para el primer trimestre del 2021. Recuerda que en octubre los campesinos de las zonas altas de Imbabura, que no tienen agua de riego, acostumbran a sembrar a la espera de la llegada de la época lluviosa.

Pero, ante la inesperada sequía que ha llegado hasta mediados de noviembre, la esperanza comienza a esfumarse. A esto se añade el descenso de la temperatura ambiental, que diezmó la mayor parte de cultivos que estaban germinando.

Eso sucedió en el sector de Zuleta, al sur de Ibarra. Ahí Lucía Chachalo, con tijera en mano, podaba las hojas secas de las plantas de maíz. Las matas, sembradas hace dos meses, medían cinco centímetros.

La campesina asegura que con lluvia las plantas hubieran adquirido el doble del tamaño.

El sembrío, aunque está raquítico, sigue vivo. Pero las plantas de fréjol, que crecen junto al maíz, no resistieron.

Al igual que Chachalo, María Chantera espera que las lluvias retornen pronto. Con la ayuda de sus siete hijos retiraban las hierbas en su chacra de maíz, en un predio de media hectárea, que posee en la parroquia La Esperanza.

Desde la semana pasada, técnicos del MAG visitan las parcelas para evaluar los daños. Por lo pronto, asegura Pereira, se conoce que en el sector de Yuracrucito, en el cantón Ibarra, se han perdido 3,5 hectáreas de papas por las heladas.

También se han reportado daños de las plantas de maíz en San Rafael y Espejo, en Otavalo, pero aún no se conoce la dimensión del área afectada.
En Tungurahua, las heladas causaron daños en los sembríos de habas, papas, pastos, fresas, maíz, durazno y mora. Mientras que la sequía causa estragos en Píllaro, Quero, Cevallos, Mocha y Tisaleo.

Según el MAG, en este mes se registraron afectaciones en 26,10 hectáreas de 258 productores de Ambato. Ellos son de Pilahuín, Santa Rosa, Ambatillo, Pinllo, Cunchibamba, Izamba y otras zonas altas.

Las hermanas Carmen y María Tiviano cosecharon la última semana unas papas pequeñas en su parcela del norte del cantón Tisaleo. Las campesinas contaron que en el mercado les pagarán USD 1 por un quintal de esas papas.

En Cotopaxi, la falta de agua afecta a los cantones de Pujilí, Saquisilí, Salcedo y Latacunga. Hay pérdidas en los sembríos de papas, maíz, hortalizas y brócoli, según el MAG.

Las parroquias más afectadas en Latacunga son Toacaso, Juan Montalvo y Pastocalle. En los 13 días de noviembre se registran daños en 300 hectáreas de papas, 50 de maíz y 70 de brócoli.

El retraso en la llegada de la época lluviosa y las heladas están asociados al fenómeno climatológico de La Niña, explica Alexis Parreño, del MAG.

En Azuay, los cantones Cuenca, Pucará, Nabón, Santa Isabel y Oña son los más perjudicados por la sequía. Los sistemas de agua no abastecen.

La semana anterior, durante tres días seguidos, la temperatura descendió en la parroquia La Paz, en Nabón, y los pastizales se amarillaron. En esta zona, María Ramón tiene seis vacas que en días normales producían 70 litros de leche. Hoy no llegan a 40, se lamenta.

Varios ganaderos usan plátano para alimentar a los animales. Según Jhon Atiencia, coordinador de la Zonal 6 del MAG, se planifica la entrega de follaje a los campesinos de las zonas más críticas y sin agua.

Los agricultores también están preocupados. Hace tres meses, el MAG, el Municipio de Pucará y 120 familias sembraron 180 quintales de papa.

Aspiraban producir 2 000 quintales. Pero la falta de precipitaciones afectó el rendimiento. La semana anterior se inició la cosecha que no superará los 1 500 quintales.

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