26 de noviembre de 2019 00:00

En Ecuador, la falta de especialistas de salud aún preocupa

Estudiantes del posgrado de medicina familiar de la Universidad Central reciben clase. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

Estudiantes del posgrado de medicina familiar de la Universidad Central reciben clase. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

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Valeria Heredia

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Luego de tres años de formación, en el 2009, el médico Byron Mendoza consiguió su especialidad, en una universidad uruguaya. Allá siguió diabetología, ya que en Ecuador no encontró ese posgrado. Desde hace seis años atiende en el Hospital Enrique Garcés.

El déficit de este tipo de especialistas preocupa a gremios y galenos. Reumatología, alergología, cirugía cardiotorácica, vascular, neurocirugía, fisiatría y diabetología son las que menos se encuentran en los servicios públicos de salud.

Desde el 2009, algunas de ellas fueron cubiertas por médicos cubanos. Ellos llegaron al país a través de convenios entre los gobiernos de Ecuador y de la isla. Sin embargo, el 12 de noviembre, el Gobierno anunció la finalización de esos acuerdos, eran cinco.

La semana anterior, 382 profesionales de la salud regresaron a su país, según EFE.

En un estudio de la Asociación de Facultades Ecuatorianas de Ciencias Médicas y de la Salud, presidida por Leonardo Bravo, se determinó un déficit de especialistas en las áreas de cirugía y anestesiología. Esto responde a la mínima oferta de posgrados en las universidades.

Byron Mendoza es especialista en diabetes. Labora en el Hospital Enrique Garcés. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Byron Mendoza es especialista en diabetes. Labora en el Hospital Enrique Garcés. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO


“De las 22 carreras de medicina se gradúan entre 3 300 a 3 400 galenos. Y menos del 10% logra una especialidad. No hay opciones. Es una falencia”.

Este año se ofertaron alrededor de 750 cupos, en 12 universidades públicas y privadas, entre ellas, Central, Católica, San Francisco y Andina, según un comunicado de la Secretaría de Educación Superior.

Obtener un posgrado no es un camino fácil. Primero, el interesado debe buscar un programa dentro o fuera del país. Luego, debe encontrar financiamiento propio o cumplir con los requisitos necesarios para acceder a una beca.

Byron eligió la primera opción: el autofinanciamiento. Para ello, rindió una prueba de admisión y validó su experiencia como galeno en un centro de salud. “Durante tres años estudié el posgrado y luego un perfeccionamiento en Chile. Mi idea siempre fue volver y trabajar en mi país”.

La doctora Ana Vargas, en cambio, optó por una beca en una universidad nacional. Entró al programa de medicina familiar, que abrió la Central.

En este establecimiento hay 24 opciones. La mayoría de estudiantes ingresa por medio de una beca. Para ello deben participar de un concurso de méritos y oposición. Luego se califica publicaciones académicas, experiencia y participación en simposios. Además, todos rinden una prueba.

La especialidad tiene dos partes: teórica y práctica. La última se desarrolla en las unidades médicas del Ministerio de Salud o del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Cada año, estas entidades abren plazas para los posgradistas nuevos.

Al finalizar los estudios, ellos deben devengar la beca con trabajo. Lo harán con el doble de tiempo de los años de formación académica.

El programa de Ana tuvo una duración de tres años, por lo que deberá trabajar seis. Comenzará con este proceso desde abril próximo.

Mi posgrado ha valido la pena, aunque podría mejorarse la malla curricular para perfilar más las competencias del médico familiar; más que nada en investigación”.

La Universidad Central oferta 250 cupos anuales. Pero, el próximo año, esta cifra será inferior debido a la reducción del presupuesto en la Proforma.

Lo anuncia el doctor Ramiro Estrella. Es decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Central. “Abriremos 70 plazas. Nos restringimos, ya que solamente el Ministerio de Salud abrirá cupos; el IESS, no”.

Para Estrella, las especialidades son necesarias para atender las enfermedades degenerativas o provocadas por accidentes. En la facultad -dice Estrella- se tenía previsto ofertar fisiatría, epidemiología, geriatría y cuidados paliativos.

Las dos primeras son parte de las áreas que quedaron libres tras la salida de los cubanos y se abrió la posibilidad de contratar ecuatorianos. El Ministerio de Salud anunció que hay 347 plazas por llenar.

Ernesto Carrasco, presidente de la Federación Médica Ecuatoriana (FME), explicó que propusieron hacer un convenio con universidades para que formen residentes asistenciales con quienes trabajan actualmente en los hospitales. Además, se insistió en la reducción de la jornada laboral para ampliar las plazas a otros profesionales.

Los especialistas Víctor Álvarez (coloproctólogo) y Esteban Serrano (otorrinolaringólogo) coincidieron en que se debe ofertar más posgrados, ya que hay un alto volumen de médicos que buscan estas oportunidades.

Este Diario solicitó datos sobre el déficit al Ministerio de Salud. No hubo respuesta.

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