8 de junio de 2019 09:46

Los desafíos en seguridad de Ecuador no requieren una base militar de EE.UU., dice embajador saliente Todd Chapman

Todd Chapman es el embajador de EE.UU. en Ecuador desde 2016. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

Todd Chapman fue el embajador de EE.UU. en Ecuador desde el 2016. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Agencia EFE
Quito

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Los desafíos de seguridad actuales de la lucha contra el narcotráfico no requieren de una base militar estadounidense en Ecuador, como ocurría hasta 2009 con la de Manta, aseguró el embajador saliente de Estados Unidos en el país, Todd Chapman.

En una entrevista con la agencia de noticias Efe, en la que se refirió a la renovada colaboración de seguridad entre ambos países, el diplomático consideró como "propaganda" las advertencias de grupos de la izquierda correísta sobre que EE.UU. quisiera tener una nueva base en el país andino.

"No es del interés de EE.UU. usar los métodos del pasado para confrontar los desafíos de hoy", aseguró al ser preguntado por el alcance de esta cooperación.

Ecuador, que no produce cocaína, es sin embargo una de las vías favoritas de salida de la droga colombiana, por lo que Washington siempre ha tenido interés en que la cooperación sea lo más estrecha posible.

Pero Chapman destacó que hoy hay "nuevos métodos, nuevas tecnologías" para afrontar esos retos y que "los procesos han evolucionado también".

Video cuando Chapman fue presentado como Embajador en Ecuador

Todd Chapman. Foto: Captura


"Por eso no estamos hablando de base, no estamos hablando de la llegada de centenas y millares (de personas) de Estados Unidos", insistió el ya exembajador.

En 1998, el presidente ecuatoriano, Jamil Mahuad, cedió a EE.UU. el control de unas instalaciones aéreas en Manta, en el noreste del litoral del país, para el control del narcotráfico y de posibles barcos con emigrantes irregulares.

La base fue cerrada en 2009 por el presidente Rafael Correa, que además incluyó en la Constitución la prohibición de que fuerzas extranjeras puedan estar estacionadas en territorio ecuatoriano.

La renovada cooperación bilateral en materia de seguridad ha despertado el recelo de grupos de izquierdas de que el actual presidente, Lenín Moreno, pueda llegar a aceptar algún tipo de presencia estadounidense.
Sin embargo, Chapman, que este viernes puso fin a sus funciones en Quito después de tres años de trabajo, asegura que se trata de "propaganda para crear miedo en la gente".

"Es parte del discurso del pasado para crear barreras entre nuestros dos países, pero Ecuador ahora está pensando en sus intereses y nosotros queremos apoyarles en esta lucha", señaló.

Desde septiembre, y bajo mando del Ministerio de Defensa de Ecuador, EE.UU. ha desplegado por ejemplo un avión de reconocimiento P3 que, sin estar permanentemente en el país, vigila con regularidad sus aguas territoriales.

Chapman explicó, además, que en la actualidad se puede operar "de muchas maneras", que "hace 20 años atrás" no existían, como por ejemplo con drones (aviones sin piloto).

"Hay nuevas tecnologías que no existían en 1999. Entonces, estamos ayudando a reimaginar cómo usar la inteligencia y tecnología para combatir el narcotráfico", subrayó.

Pese al cierre de la base en 2009, las cooperación entre ambos países en materia antinarcóticos siguió durante el Gobierno de Correa, y el embajador estadounidense recuerda que cuando llegó en 2016 la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA, por sus siglas en inglés) "estaba funcionando aquí".

"Y había incautación de drogas por unas 100 toneladas al año", pero destaca que, "lamentablemente, hubo cooperación de algunos dentro del Gobierno con los narcos", algo que se está empezando a descubrir ahora como parte de los esfuerzos de lucha contra la corrupción por parte del

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