17 de September de 2009 00:00

En La Delicia se dictan 38 talleres

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Redacción Quito

Para Rita Noboa, realizar adornos para su hogar es la forma en la que puede escapar de la rutina y generar ingresos para su familia.

Ella asiste desde hace cinco años a los talleres de capacitación comunitaria que ofrece la Administración Zonal La Delicia, en el norte de la ciudad.

En el lugar se reciben talleres que van desde manualidades hasta cursos de inglés. La administración La Delicia señala que estos funcionan ya cerca de 11 años y que su propósito es crear un área de relacionamiento y de convivencia.



Los horarios
El módulo septiembre-diciembre se inicia este sábado. Las matrículas se receptarán hasta el próximo viernes.
El horario de clases depende de la materia. Los talleres se dictan 
en: Carcelén, La Ofelia y Cotocollao.
Si en un barrio se reúnen 10 personas que deseen tomar una misma clase pueden pedir a la Administración Zonal que les facilite un instructor. A algunas clases pueden asistir niños desde los 4 años.Por ese motivo, hace ocho años, se firmó un convenio con la microempresa Capacitarte. Ruth Rodríguez, presidenta del gremio, indica que allí trabajan actualmente 22 instructores que enseñan 38 especialidades. Ella, actualmente, dicta clases de arreglos para el hogar a 10 mujeres, los miércoles de 09:00 a 12:00.

Rosario de Sánchez, una de sus alumnas, lleva un año recibiendo clases. La mujer afirma que en ellas encontró la fórmula para despejar su mente y a la vez sentirse útil, porque vende lo que confecciona.

Después de estudiar un año, los estudiantes reciben un certificado avalado por la microempresa y por la Administración Zonal. Además, después de cada módulo, que dura tres meses, se organizan exposiciones en donde los  aprendices muestran sus trabajos.

Noboa cuenta que sus muestras llegaron a ser vistas por una fundación de monjas españolas. “Les gustó tanto que me contrataron y ahora doy clases allí”. Además ella continúa capacitándose en el centro La Delicia y ayudando a las nuevas aprendices.  

Rodríguez dice que al lugar asiste todo tipo de personas y de cualquier edad. Carlos Játiva, por ejemplo, toma clases de tejido de carteras y accesorios. Él se graduó en Diseño Gráfico, pero al no encontrar trabajo halló en esta actividad una forma de disfrutar y ganar dinero.

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