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El covid-19 modificó reglas en las clínicas en donde se atienden partos

Imagen referencial. En hospitales públicos de Quito, de marzo a mayo del 2020, hubo 5 777 alumbramientos. Foto: Pexels

Imagen referencial. En hospitales públicos de Quito, de marzo a mayo del 2020, hubo 5 777 alumbramientos. Foto: Pexels

Imagen referencial. En hospitales públicos de Quito, de marzo a mayo del 2020, hubo 5 777 alumbramientos. Foto: Pexels

A Cecilia (nombre protegido) le quedaban pocos días para llegar a la semana 38 de su embarazo. En la clínica privada de Quito, en donde dará a luz, le dijeron que su esposo no podría acompañarla en el parto.

Indignada, la mujer de 31 años escribió una carta de queja, para exigir que permitan la presencia de su esposo en ese día que, sostiene, no podrá estar 100% pendiente de su primogénito. El viernes 5 de junio del 2020 la casa de salud le respondió que podrá acompañarla si su médico tratante lo autoriza.

En protocolos de seguridad frente al covid-19 del país y del mundo, la posibilidad de que una persona acompañe a la mujer durante el parto no se ha eliminado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) defiende ese derecho.

El Ministerio de Salud Pública (MSP) tiene una guía con recomendaciones para el manejo y cuidado de la salud de las mujeres durante el parto, en el contexto de la pandemia.

En ella se establece que las embarazadas, incluso cuando se sospeche o confirme que tienen covid-19, tienen derecho a recibir atención de alta calidad antes, durante y después del alumbramiento. Una experiencia de parto segura y positiva, que incluye estar acompañada, sugiere la guía.

Por el covid-19 tampoco se suprimió el contacto piel con piel de madre y bebé, apenas nace ni el clampeo tardío del cordón umbilical (cortarlo cuando deje de latir). Son elementos del parto humanizado, indica la ginecóloga del Hospital Vozandes, Paulina Paz.

Si una madre está sana no hay motivo para suprimirlos de la experiencia de parto, señala Belén Carrera, gerenta de la Clínica de la Mujer. En el contexto de la emergencia -asegura- estos deben rediseñarse, pero mantenerse.

En esa casa de salud implementaron protocolos que se inician previo al ingreso de la paciente. Si no tiene en qué movilizarse la traen en ambulancia para evitar la exposición en transporte público o taxi.

En la clínica se hace un triaje, con toma de temperatura, identificación de posibles síntomas de covid-19 y una prueba rápida para coronavirus. Si sale positiva, Carrera explica que, de ser necesario, realizan estabilización y derivan a otra casa de salud, para evitar exponer a pacientes vulnerables que ellos atienden.

En el país se ha conocido sobre nacimientos de bebés sanos, de madres portadoras del coronavirus. Uno de ellos se atendió en el Hospital Delfina Torres de Concha, de Esmeraldas. Otro, en el General de Milagro, del IESS. Y un tercero en el General Santo Domingo.

Según la Zona 9 (Quito) de Salud se han atendido 5 777 partos entre marzo y mayo, en los hospitales públicos. No se especificó cuántas madres tenían coronavirus.

El jefe de Ginecología del Hospital Metropolitano, Santiago Córdova, confirmó que sus protocolos para el manejo del parto han cambiado desde el inicio de la enfermedad. Hasta hace una semana -asegura- se pensaba que no hay transmisión vertical, pero en los últimos días de mayo se encontró el virus en la placenta.

Un informe descriptivo publicado en ResearchGate da cuenta de un caso en Francia, en el que una madre contagiada pasó el virus a su niño, a través de la placenta, cuyo tejido fue sometido a un test PCR y dio positivo al coronavirus.

Lo óptimo -señala el ginecólogo- es que las madres se realicen la prueba diagnóstica a partir de la semana 37. Así llegarán al parto con el resultado.

Córdova enfatiza en que el covid-19 no es motivo para realizar cesárea. Esta indicación también consta en la guía del MSP. “El tipo de parto debe determinarse de modo personalizado y de acuerdo con las preferencias de la mujer y las indicaciones obstétricas”.

En esta se recomienda que el parto sea en una habitación de aislamiento y se pide proporcionar equipo de protección al acompañante y al grupo médico que atiende.

Andrea Drouet y su esposo permanecen en casa, sin recibir visitas, por recomendación de la clínica, en donde dará a luz en pocas semanas. Allá no podrá llegar ningún otro familiar, pero -asegura- la presencia de su esposo le brinda tranquilidad y confianza.