20 de September de 2009 00:00

El centro de Ibarra está más saturado

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Redacción Ibarra

Viernes  09:00. El trajín en la calle Pérez Guerrero, una de las arterias comerciales más importantes de Ibarra, empieza a aumentar.
 Decenas de personas caminan por las aceras y en cada trecho deben sortear a los comerciantes informales que se apuestan ahí desde muy temprano.

Los ambulantes ofertan pinzas para ropa, platos, plantas, frutas, verduras, granos, frutas, vestimenta para niños, juguetes, zapatos... Mercancías fáciles de movilizar, especialmente cuando necesitan correr para  evadir  el control de la Policía.
Marcela Velasco tiene cuatro hijos.  Ella es parte de unos 200 informales que se ubican en la zona. La mujer vende productos de hasta USD 2.
 
Diariamente recorre las calles Pérez Guerrero, Sánchez y Cifuentes, Obispo Mosquera y Espejo. Es decir, bordea los mercados urbanos más grandes: el Amazonas y La Playa.

“Los  municipales no nos dejan quedar más de 10 minutos en un mismo sitio. A ese ritmo saco unos USD10 en el día. Eso no alcanza para mantener a la familia”, explica Velasco, de 50 años, la mitad de los cuales los ha pasado en la calle.

El comisario municipal, Patricio Ochoa, está dispuesto a poner orden. “Dejaré  que pasen las fiestas de Ibarra y después    habrá   operativos en las calles”. 
Circular por el Centro Histórico resulta complicado.  Según el Municipio, diariamente más de 50 000 personas y 6 000 automotores circular por allí.
 
Este caos afecta a los ciudadanos. Por ejemplo, Ernesto Rosero dice que debido a la presencia de los informales, él debe bajarse a la vía para caminar en medio de los carros.  “Los vendedores  deben salir del centro. Ellos no pueden estar ahí, deben   ir a los mercados”.

Flavio Carranco, director de Planificación del Municipio, comenta que se planifica una reestructuración de los mercados. “En el Amazonas hay
1 813  comerciantes  y en La Playa, 450. Una posibilidad es unificarlos  y crear un gran mercado zonal”, dijo  Carranco.

Hasta que la nueva administración busque una solución definitiva, Marcela Velasco continuará vendiendo pinzas en la calle Pérez Guerrero y sigue corriendo con sus cosas cada vez que ve que se acercan los policías.

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