3 de abril de 2019 00:00

1 354 buses y taxis de Quito tienen kits de seguridad

El taxi de la Coop. Coliseo Amigo tiene cámara, pero no funciona desde hace tres años. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

El taxi de la Coop. Coliseo Amigo tiene cámara, pero no funciona desde hace tres años. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Diego Bravo

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Los pasajeros, entre quienes se hallaban un hombre, una mujer y un niño de unos tres años, se subieron al taxi de William (nombre protegido) en Carapungo, norte de Quito, y le pidieron que los trasladara hasta el barrio de La Bota. Primero, el taxista dejó a la señora y al pequeño frente a una casa.

Luego empezó su pesadilla: el hombre le apuntó al chofer con una pistola y le obligó a conducir por los sitios que él pedía. Se trató -recuerda el taxista- de una especie de secuestro exprés. “El hombre vendía droga; yo manejaba bajo amenazas”. Circularon desde las 22:00 hasta las 02:00 entre La Bota y el Comité del Pueblo. Con intimidaciones, el armado le pedía que le colabore para no dispararle. “Me encomendé a la Virgen de Guadalupe. Sentía impotencia porque no tenía los kits de seguridad en mi carro para alertar lo que sucedía a la Policía”.

Esos equipos funcionan como parte del programa Transporte Seguro, con el que se controla a los taxis y buses de transporte público. El plan comenzó en 2013, como iniciativa del Gobierno y fue implementado por la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) y coordinado por el ECU 911. La inversión a escala nacional fue de USD 71 millones. Según la ANT, en la capital fueron instalados 13 354 kits. De esa cifra, 9 855 se colocaron en taxis,
3 331 en buses urbanos e intraprovinciales y 168 en buses interprovinciales.

¿Cómo funcionan? Se encienden cuando los conductores o pasajeros presionan uno de los tres botones de auxilio. La alarma llega a un centro de monitoreo que activa las dos cámaras instaladas para verificar si la emergencia es real. Cada aparato puede almacenar hasta una hora de imágenes. Una vez activadas la alerta y el GPS, se envía la ayuda.

Sin embargo, los dirigentes del taxismo señalan que no todas las unidades cuentan con los sistemas de seguridad. Carlos Brunis, presidente de la Unión de Cooperativas de Transporte en Taxis de Pichincha, dice que en la capital hay unas 16 000 unidades y el 30% no tiene cámaras. El 70% labora con los aparatos, pero algunos están dañados.

Jorge Yánez es representante de la Unión de Operadoras de Quito, que agremia a 2 380 buses. De esa cantidad, 1 000 no circulan con esa tecnología. Además, no todos los equipos operan al 100% de su capacidad y se han detectado problemas en su funcionamiento. Para los gremios, el programa Transporte Seguro es una medida efectiva para combatir la inseguridad. Sin embargo, es necesario mejorarla y reforzarla.

Álvaro Guzmán, director ejecutivo de la ANT, admite que existen falencias. Indica que actualmente “se implementa un modelo de gestión con el objetivo de que todos dispongan de los equipos”.

Autoridades de la ANT se reúnen con los gremios del transporte para indicarles que el proceso de entrega de aparatos avanza, ya que antes se trabajó con corte al 2013 y la prioridad es cerrar, hasta finales de este año, con ese grupo. Luego se ampliará el plan para que los vehículos que laboran en el transporte público, desde el 2014 en adelante, los adquieran.

Además -acota Guzmán- se busca que no sea el Estado quien los entregue, sino que haya corresponsabilidad. “Daremos el servicio de monitoreo”. El 28% de los dispositivos, instalados en Pichincha, presentaron algún tipo de averías y se gestiona con los gremios para implementar más talleres de servicio autorizados. “Tenemos 33 puntos fijos y móviles autorizados para el mantenimiento. Al momento ya contamos con dos nuevos en Cuenca y Santo Domingo”.

Uno de los taxis que no cuenta con los dispositivos es el de William. “En el mío no hay botón de auxilio porque soy parte de los nuevos que laboran como ejecutivos. La dirigencia trabaja para que nos proporcionen esa tecnología”, dice.

Miguel Vega es presidente de Univalles, que acoge a 1 100 taxis en las parroquias rurales del cantón Quito. Asegura que el 90% de sus agremiados no trabaja con los kits de seguridad. Otro problema es que hay carros cuyos equipos no funcionan o han sufrido robos.

Así le ocurrió a Sergio (nombre protegido) hace tres meses. Tomó un pasajero cerca del Coliseo Julio César Hidalgo con dirección al barrio La Tola.

Mientras conducía, el hombre lo amenazó con un cuchillo y le robó USD 100, el celular y la radio de comunicaciones. Activó los botones de seguridad, pero nadie lo auxilió. Brunis y Yánez dicen que sí se han reportado emergencias y casos de gente que ha sido detenida tras encender los kits.

El coronel Carlos Blanco, jefe de Operaciones en el Distrito, dice que las alertas que generan los kits son útiles. “Nos sirven mucho para las investigaciones posteriores. Nos permiten identificar las caras de las personas y su vestimenta”.

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