13 de September de 2009 00:00

De arrepentidos y no arrepentidos

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Definitivamente en la respuesta del lector Sr. Castro era evidente la típica defensa de un ciudadano falto de ideas, atacar en cuadrilla buscando apoyo de los amiguitos para que le ayuden a pelear una causa sin trascendencia.

Pero bueno, eso es lo de menos porque los hombres que tenemos intelecto defendemos nuestras causas  ideológicamente y solos, con propuestas,  sin hacer alarde de tener o no tener empresa propia, si soy o no empresario, puedo ser un humilde trabajador pero con ideas claras,  lo que es bueno para la gente explotada de mi patria.

Para su conocimiento, el Sr. Jorge Ortiz es un periodista excelente, que tiene carisma para desempeñar su trabajo y no es el punto de análisis,  peor de discordia; en cuanto a que averigüe quién es el Sr. Castro,  como usted dice: yo conozco a dos señores Castro, cubanos, que según usted son la desgracia de los pobladores de la isla de Cuba.

Sí,  tengo un lenguaje florido, como dicen sus compinches, ya que gracias a mi decisión me he preparado para enfrentar ideológicamente a poderosos con frases fuertes y a los humildes con palabras suaves.

Le sugiero, mas no le recomiendo, ponga los pies sobre la tierra que lo vio nacer y deje que Cuba, Venezuela, Brasil, resuelvan sus problemas internos, y si usted piensa que es un distinguido ciudadano que lucha por la libertad de expresión, póngala en práctica y deje que los demás expresemos nuestros pensamientos así como usted lo hace.

Lo peor que puede sucederle a un hombre es sentirse ofendido por un comentario a su forma de pensar y buscar defenderse atacando a medio continente.

Este diálogo es entre usted, Sr. Castro y mi persona:  si tiene algún proyecto en defensa de los ancianos desamparados, niños de la calle explotados, padres de familia que no tienen trabajo ni alimento para sus hijos, madres engañadas y solas con sus hijos desnutridos y enfermos, entonces unamos nuestras fuerzas
para trabajar por la libertad de expresión y de la sociedad oprimida. Esa es la lucha verdadera   y  no la  defensa de gobiernos, periodistas,  iglesias o lo que sea.

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