4 de septiembre de 2018 00:00

Las alumnas ya usan pantalón en los colegios de Quito

En el Colegio Benigno Malo, de Cuenca, hubo alumnas que este lunes 3 de septiembre optaron por un pantalón de color negro. Foto: Xavier Caivinagua/ EL COMERCIO

En el Colegio Benigno Malo, de Cuenca, hubo alumnas que este lunes 3 de septiembre optaron por un pantalón de color negro. Foto: Xavier Caivinagua/ EL COMERCIO

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Valeria Heredia
y Redacción Cuenca (I)

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El año escolar anterior, Paola Zuloaga, de 16 años, optó por usar calentador todos los días y no solo para Cultura Física. Algunos profesores la regañaban porque no se ponía el uniforme que correspondía al diario, es decir, la falda. Pero ese problema terminó, ya que el uso de esa prenda es opcional.

El Ministerio de Educación, mediante el Acuerdo MINEDUC-2018-00034-A, determinó que el uso de la falda no es obligatorio. Dispuso que cada plantel ofrezca como opción un pantalón, que respete colores, distintivos y logos.

La medida se cumplió en el Particular Isaac Newton, de Quito. Allí, Paola cursa el segundo de bachillerato. Está feliz con la decisión que rige en este ciclo 2018- 2019, en Sierra y Amazonía.

En el Rectorado, la joven se acomodó en una silla. Dijo sentirse cómoda y segura. El motivo principal -reiteró- es que ya no vive la presión por lucir como una “chica elegante”. Ya es libre para caminar, correr o jugar al fútbol, su pasión.

Ana Cristina Vera, abogada feminista, considera que “la libertad estética es una demanda básica” de los estudiantes. Y que el uso de la falda sea opcional permite, anota, que cada quien decida cómo entiende su feminidad.

En ese plantel capitalino hay 1 139 estudiantes. De ellos, 562 son hombres y 577, mujeres. La mayoría de las chicas decidió acoger la opción, en especial quienes cursan el bachillerato, según la rectora Gladys Castro.

En la institución hubo una serie de reuniones con padres, madres, estudiantes y docentes, meses atrás. El objetivo fue alcanzar acuerdos, para que no se presenten inconvenientes durante este ciclo escolar.

En el Isaac Newton, de Quito, hay 577 estudiantes mujeres. Varias de quienes cursan Bachillerato eligieron pantalón. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

En el Isaac Newton, de Quito, hay 577 estudiantes mujeres. Varias de quienes cursan Bachillerato eligieron pantalón. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO


María Eduarda Vaca y Katty Poveda, otras estudiantes, apoyan la medida. Para la primera, vestir a diario falda es incómodo. Pese a las mallas, con esa prenda, dice, sufre por el frío.

Para Katty, lo esencial es romper con las ideas de que la utilización de una vestimenta u otra son los únicos símbolos de la feminidad.

La posibilidad de que las alumnas lleven pantalón o falda de modo alternativo no es nueva en la capital. En el 2003, un grupo de chicas de una unidad municipal se unieron y plantearon a sus autoridades que les den más libertad para elegir su vestimenta.

Entonces, lograron autorización para usar falda o pantalón jean, según su elección, en la semana. La mayoría escogió pantalón por comodidad. Pero luego perdieron el derecho, la disposición fue que llevaran falda todos los lunes, en actos oficiales y en exámenes.

La socióloga Kintia Moreno, exestudiante de ese colegio, recordó el hecho. Y también los beneficios de poder moverse, con igual libertad, que sus compañeros varones.

En un recorrido, este Diario constató que algunas chicas defienden el uso de la falda.

Una de ellas es Alison Ruiz, de primero de bachillerato. Tiene 16 años y prefiere la falda cuadriculada, típica de su institución: el Gran Colombia.

En el plantel del norte de la capital sí les dieron opciones. Las alumnas pueden usar pantalón de tela azul. Ella no lo hará, ya que lo ve “muy formal”.

A esta joven no le preocupa el intenso frío de las mañanas o los vientos, que levantan faldas, ya que lleva mallas azules o un short debajo.

Otra joven que no eligió el pantalón es Anahí Salazar. Ella tiene 15 años y estudia en el Colegio Simón Bolívar, en el centro. En este plantel la alternativa es un pantalón de la misma tela blanca de la falda. Eso no le parece una buena idea.

En otras ciudades, como Cuenca, la comunidad fue informada sobre la novedad. En junio pasado, la rectora de la Unidad Particular Rosa de Jesús Cordero, Maribel Silva, emitió una circular a los padres de las 1 100 alumnas.

Les comunicó que “en caso de que una estudiante desista de usar falda, la prenda que la reemplazará será el uniforme de Cultura Física”.

En el documento también se pidió ayudar para que las alumnas valoren el significado del uniforme, “para que el mismo se mantenga intacto”.

Casi la misma decisión han adoptado la mayor parte de planteles públicos y privados de Azuay. En el Benigno Malo, por ejemplo, las autoridades informaron que las estudiantes pueden reemplazar la falda negra por un pantalón del mismo color, incluso jeans.

Este lunes 3 de septiembre, en la inauguración del año lectivo, Doménica Sanpedro, Gabriela Vázquez, Janeth Nivicela y Andrea Pulla, de tercero de bachillerato, vistieron jeans negros. Usarán la falda para días cívicos y pruebas.

Si en algún establecimiento no se ofrecen opciones, para quienes prefieren pantalón, se puede denunciar a través de las redes sociales del Ministerio o al número 1 800 Educación (338222).

En contexto

Históricamente, en el país, las alumnas han llevado falda. El Ministerio de Educación recomienda actualizar los códigos de Convivencia, tras un diálogo entre padres de familia, estudiantes y autoridades.

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