4 de September de 2009 00:00

El agroturismo brota en Nobol

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Redacción Guayaquil

Ordeñar vacas para tomar leche fresca. Montar un bravo búfalo. Participar en una divertida carrera de chanchos y luego relajarse en un paseo a caballo. La vida en el campo muestra su faceta turística en parque Tierra Viva.

Esta alternativa de la zona rural de Nobol (Guayas) mezcla la experiencia de la cultura montubia con el verdor que tiene la naturaleza costeña.

Un sendero de árboles de pechiche invita a iniciar esta aventura verde. La brisa del río Daule refresca la mañana y agita las hojas secas que cubren el largo camino rocoso. Esta es  la ruta de las carretas que da la bienvenida los fines de semana  a los visitantes.

El chillido de sus ruedas se mezcla con el trino de las aves que revolotean entre los arbustos. Susana Rodríguez disfrutó del recorrido. “Es una opción diferente para pasar en familia, respirar aire fresco y librarse del bullicio de la ciudad”.

Ramón Sonnenholzner, director de Tierra Viva, asegura que el proyecto busca un resurgir de la cultura montubia de la Costa. “Es un rescate de lo típico fusionado con lo nuevo”, explica.

En la gran hacienda de 80 hectáreas se puede disfrutar de la vida al natural. Los guías del parque acompañan a los turistas por los cultivos de la zona.  Así, los visitantes pueden aprender sobre la producción de alimentos nutritivos, bajo los principios de agricultura orgánica y ecológica.

El contacto con la naturaleza continúa en los criaderos de animales, donde se puede participar de las actividades de campo. Gallinas y avestruces aletean en el suelo terroso. Mientras que en las lagunas, los patos disfrutan de un baño refrescante.

En los establos, los caballos están listos para las cabalgatas. Ahí, los turistas aprenden a ensillar, montar y dominar a los equinos.

El paseo en búfalo es una de las novedades. Enrique Reyes, uno de los asesores del proyecto, explica que la finalidad es enseñar sobre la domesticación de este animal salvaje. “Si bien no es algo propio de nuestra cultura, sí se adapta fácilmente a la vida en el campo. Es un aporte más para esta finca agro-educativa”.

En el paisaje resaltan grandes esculturas talladas en madera. Son los guardianes de las coloridas casonas de caña y madera que conforman la hostería El Pechiche. Esta es la opción para quienes deseen pasar un fin de semana. Los costos son de USD 30 para adultos y USD 15 para niños. El precio incluye alimentación y servicios de recreación como los paseos en canoa.    

En uno de los muelles, las coloridas embarcaciones aguardan a los viajeros para navegar por el Daule. Una bandada de patos machos aletea sobre el agua. El sonido del motor los alerta. “Es un espectáculo natural, algo típico de la costa”, cuenta Maritza Samaniego, una de las turistas.

La adrenalina también tiene cabida en Tierra Viva. El salto de canopy es una de las opciones que atraen a jóvenes y a adultos.

La cultura montubia da una sazón especial a este recorrido turístico. En un ágora de caña y madera, los visitantes se concentran para disfrutar de una presentación teatral. Sobre el escenario de aserrín y hojas resecas los actores se transforman. Con tambores y armónicas, sombreros de paja y overoles, armaron la historia de Purpurina, una presumida burrita que soltó varias carcajadas del público.

La diversión se complementa con la participación de un grupo de danza folclórica. Al son de pasacalles, los bailarines levantaron de las hamacas a los visitantes. Y los amorfinos pusieron el toque picante a la presentación.

La comida no puede faltar. Entre las tradiciones gastronómicas que se pueden degustar están el seco de gallina, humitas y bollos de pescado. Todos acompañados por variedades de plátano.    

Para tomar en cuenta a la hora de pasear

El tour Narcisa de Jesús es un campamento religioso para 25 personas. Incluye una visita guiada en canoa a su santuario en el centro de Nobol.

El tour familiar es para 25 personas. Incluye paseos culturales, talleres ecológicos, campamentos con fogatas y actividades acuáticas.

El costo de la entrada es de USD 3 por persona. El parque está en el km 37 de la vía a Daule.

Para su mayor comodidad lleve ropa fresca, jeans, zapatos deportivos, gorra o sombrero, una toalla y todas las ganas de disfrutar del campo.

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