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El volcán Cotopaxi tiene un comportamiento superficial menor al de los días anteriores. Es decir, sus emisiones de vapor y gases son bajas o poco energéticas, como califica el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional en su informe diario.
Este último día del 2022 los técnicos observaron una columna de emisión de ceniza y a también una salida continua de vapor y gases con una altura de 300 metros desde el cráter, que se dirigieron hacia el oeste.
Cuando se hizo el monitoreo el volcán estuvo nublado, sin embargo, durante la mañana se observaron las emisiones constantes de vapor.
El volcán aparece blanco, pero la emisión de ceniza -que empezó la noche del 21 de octubre- ha cubierto la dona que se forma alrededor del cráter.
El Instituto Geofísico muestra en su último informe especial, del 23 de diciembre, un incremento notable en el aumento de la emisión de ceniza desde noviembre a diciembre.
El Centro de Avisos de Cenizas Volcánicas de Washington (W-VAAC por sus si-glas en inglés) ha reportado varias nubes de ceniza desde el 21 de octubre.
Los mayores alcances fueron observados para las nubes de ceniza asociadas a la actividad del 26 de noviembre y 20 de diciembre con 60 km de distancia en dirección nor-noroccidente. Las alturas de estas dos fueron de 2.2 km y 1.5 km sobre el nivel del cráter, respectivamente. Por esas circunstancias, se reportó caída de ceniza desde varios sectores de los cantones Mejía, Rumiñahui y Quito.
El Geofísico informa que tras el análisis realizado a la composición de la ceniza “muestra que el magma actualmente en erupción es más básico que el magma que salió durante el periodo eruptivo de 2015”.
Hasta el momento, no se ha identificado el ascenso de nuevo magma. Es probable que estas emisiones de ceniza provengan del magma de la actividad de 2015.
Por ahora, la reactivación del volcán está caracterizada por una desgasificación intensa, tanto la registrada por la red de sensores permanentes en tierra del Instituto Geofísico como por los instrumentos satelitales. Adicionalmente, instrumentos satelitales, que han detectado anomalías termales en el cráter del volcán que cada vez son más frecuentes (la última anomalía fue el 22 de diciembre 2022).
El informe especial menciona que esta reactivación tiene un origen magmático evidenciado por las grandes cantidades de dióxido de azufre emitido a la atmósfera y por el porcentaje alto de componente juvenil en la ceniza recolectada.
“Las emisiones de ceniza son cada vez más frecuentes, pero hasta el momento no han llegado a los niveles observados durante la erupción de agosto-noviembre 2015”.
La evolución de esta actividad a mediano plazo es incierta, indica el documento.
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