6 de junio de 2017 00:00

Tres universidades subieron a la categoría C en el proceso de evaluación del Ceaaces

Francisco Cadena, presidente del (Ceaaces),  exhibió los resultados del proceso de evaluación de cuatro centros. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Francisco Cadena, presidente del (Ceaaces), exhibió los resultados del proceso de evaluación de cuatro centros. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Diego Bravo
Redactor (I)
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Un nuevo proceso de evaluación a las universidades del país se abrirá en el 2018. Se aplicará otro modelo, en el que se priorizará la participación de estudiantes, profesores y autoridades de las instituciones educativas.

Este comenzará luego del primer trimestre del próximo año. Así lo confirmó Francisco Cadena, presidente del Consejo de Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces). Contó que con los directivos de los centros superiores se acordó preservar los parámetros más importantes del modelo de evaluación fijado en el 2015, pero con ajustes.

Por ejemplo, no se analizará a profundidad el número de profesores con maestría. La razón: la situación es diferente a la del 2013, cuando se comenzó a pedir ese requerimiento en los establecimientos superiores. “Ahora es obligatorio. La calidad no mira el cumplimiento de la ley, va más allá”.

Un punto en el que se enfocarán es en cómo los docentes manejan la carga académica y su vinculación con la colectividad. Se afinarán los procedimientos para la generación de conocimientos y cómo los transmiten a sus estudiantes.

“Buscamos que no solamente tengan un amplio bagaje de saberes sino una metodología de desarrollo de la investigación”.

El Ceaaces no solo está en los preparativos del nuevo proceso de evaluación del 2018, también se encuentra cerrando otros procesos. Ayer, 5 de junio del 2017, se presentaron los resultados de la revisión a las cuatro últimas universidades que aún se mantenían en la categoría D (la cuarta y última del escalafón).

Se trató de la Universidad Católica, de Cuenca; Laica Eloy Alfaro, de Manabí; Luis Vargas Torres, de Esmeraldas, y Agraria del Ecuador, de Babahoyo. 41 992 personas estudian en ellas, en el momento.

Esto ocurre luego del proceso de evaluación institucional realizado por el Ceaaces en todos los centros superiores del país desde el 2013. Entonces se estableció que ocho sigan en proceso de acreditación y se ubiquen en la categoría D.

Tres años después, esa evaluación se dividió en dos grupos debido a varias alteraciones, generadas por el terremoto de abril del 2016. Los resultados de las evaluaciones del primer grupo fueron entregados en septiembre de ese año.

Las universidades Técnica, de Machala; y Guayaquil ascendieron a la categoría B, mientras que la de Otavalo y la Estatal del Sur de Manabí pasaron a la C. Con el anuncio de ayer, Francisco Cadena, presidente del Ceaaces, aseguró que se hizo historia en la educación superior del Ecuador, ya que no existen centros en la categoría D. “El cierre de las universidades consideradas de ‘garaje’ no era suficiente para depurar el sistema”, apuntó.

Según precisó, era indispensable que todas las instituciones de educación superior que permanecieron en el sistema demostraran su calidad.

En el Ceaaces se indicó que hay 55 universidades, sin contar con Yachay, U. Artes, Ikiam y UNAE, no evaluadas. El 14% está en la categoría A, 51% se encuentra en la B y un 35% en la C. En el 2013, el 9% estaba en la primera jerarquía, mientras que el 43% se ubicaba en la segunda. En la tercera y cuarta se ubican el 33% y 15%.

Cadena destacó los esfuerzos de la U. Católica de Cuenca. También el trabajo de las autoridades de la U. Laica Eloy Alfaro de Manabí, que asumieron “con seriedad” el reto de mejorar, ya que pasó por un proceso complejo de intervención. “Tiene potencialidades muy altas de subir en los indicadores de calidad”.

No obstante, al funcionario le preocupan los casos de las universidades Luis Vargas Torres y Agraria. A su juicio, la última deberá establecer procesos de mejora urgentes si quiere mantenerse en el sistema de educación superior del país.

Sobre los procesos de evaluación universitaria, desarrollados en el país, hay visiones críticas. Una es la de Édgar Samaniego, exrector y catedrático de la Universidad Central.

Él coincide en que evaluar al sistema universitario, en todo el mundo, es necesario para ­garantizar la calidad.

Pero, “lastimosamente, el Ceaaces ha manejado estas evaluaciones con carácter político”. Pide reflexionar en el mensaje que se busca pasar al dar a conocer que ya no hay centros en la categoría D ni en la E, desde antes. “Allí estaban las de peor rendimiento”. Es obvio pensar -afirma- que el Gobierno, políticamente o académicamente, ha mejorado la condición de las universidades ecuatorianas. “Ese es el mensaje que se está dando artificialmente, al decir que las D y E desaparecen”.

En contexto

Para el 2018, el Ceaaces realizará un taller de construcción del nuevo modelo de evaluación institucional. Este recorrerá cinco ciudades del Ecuador y contará con la participación de representantes de las universidades y las escuelas politécnicas.

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