16 de marzo de 2015 21:39

Miguel Donoso Pareja, ese maestro enorme

En el 2006 Miguel Donoso Pareja ofreció una entrevista a EL COMERCIO con motivo de la presentación de su novela 'Bajo el nombre de Leonor'. Foto: Archivo.

En 1987, seis años después de su regreso al país desde México, Miguel Donoso Pareja se radicó definitivamente en Guayaquil, en su casa de Urdesa. Foto: Archivo.

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Ivonne Guzmán
Editora (I)

Como si se tratase de un presentimiento, en noviembre del año 2014, con ocasión de la Feria del Libro de Quito, el escritor mexicano Juan Villoro vino a Quito a rendirle homenaje a su maestro: Miguel Donoso Pareja. Cuatro meses después, su maestro ha muerto. Sucedió ayer (16 de marzo de 2015), en Guayaquil.

Ayer en la tarde, al enterarse de la noticia, el mexicano ratificó lo que por el estado de salud de Donoso Pareja ya había sabido en noviembre: “Mi idea era saludar a mi maestro de siempre y participar en su homenaje. En cierta forma me preparé para una despedida, pues consideraba difícil que nos volviéramos a ver”.

A finales de noviembre, antes de su llegada a Quito, en una entrevista vía correo electrónico, Villoro dijo, entre otras cosas: “Miguel tenía la capacidad de estimular muy diversas virtudes en sus alumnos, dependiendo de las facultades de cada uno”. A inicios de los años 70, Donoso Pareja creó y dirigió talleres literarios en México, país donde residía desde los años 60, luego de exiliarse por razones políticas.

Como asegura el también escritor ecuatoriano Javier Vásconez, la del guayaquileño es “una figura que merece mucho respeto en el sentido de que fue uno de los fundadores de los talleres México, donde tuvo discípulos destacadísimos, como Juan Villoro”.

Villoro también dijo antes de su venida a Quito: “La deuda que tenemos (los mexicanos) con él es impagable, al menos la mía lo es. Publicar y presentar un libro suyo (editado por la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica) es lo menos que México puede hacer por alguien que formó a una generación de autores y que incidió de manera decisiva en el periodismo y el mundo editorial de nuestro país”. Además de él, los escritores mexicanos David Ojeda, José de Jesús Sampedro e Ignacio Betancourt se formaron en los talleres de Donoso Pareja.

Su generosidad en este campo también alcanzó al Ecuador. A inicios de los 80 volvió a vivir en el país y trajo sus famosos talleres, donde igualmente se formaron al menos dos generaciones de escritores. Entre ellos: Huilo Ruales, Alfredo Noriega, Jorge Martillo, Fernando Balseca, Jenny Carrasco, Gustavo Garzón, Gilda Holst, Byron Rodríguez V., Jorge Velasco McKenzie o Raúl Vallejo.

Rodríguez V. lo recuerda como “un maestro riguroso, que causó en Quito y en el país una revuelta literaria, porque su método consistía en que los talleristas fueran muy activos: eran los propios lectores que, bajo su mando, primero analizaban la estructura del cuento, la novela o el poema y luego el lenguaje. Y además fomentó una sana rebeldía para desacralizar a la ‘vacas sagradas’ del momento”.

Hombre frontal, a veces duro en la forma en la que hacía saber su parecer -el mismo Vásconez fue protagonista de uno de estos episodios, según recuerda- Donoso Pareja le huyó a la complacencia, a los eufemismos y a los mutuos elogios que no aportaban al progreso del hecho literario.

Apenas llegado, reactivó el debate; fue así como para rebatir a Rodrigo Villacís Molina, entonces editor cultural de este Diario, fomentó intensas discusiones desde un suplemento cultural guayaquileño en torno a lo que pasaba en la literatura local del momento.

Donoso Pareja era una voz autorizada en la materia, pues no solo su ejercicio como escritor -cuentista destacado a criterio de Vásconez- lo calificaba, sino todo el intercambio y roce que vivió durante su estadía en México. Allí, por ejemplo, fundó junto con Julio Cortázar, Juan Rulfo, José Revueltas, Pedro Orgambide y Eraclio Zepeda la revista Cambio. Esa época, que pudo haber ido mucho más allá si él un día, luego de esperar una hora para que un taxi lo recogiera, harto, no hubiese decidido dejar de “perder la vida” esperando taxi en una ciudad enorme como México DF y volverse al Ecuador.

Desde ayer, su figura enorme -y casi paralizada los últimos años- y su vozarrón ya no están, y junto con Villoro serán muchos los que como él puedan decir: “No hay un solo día en que no piense en él. Es mucho lo que le debo; es más lo que me queda por pagarle”.

Fechas claves

1961
Miguel Donoso Pareja obtuvo ese año una mención en la editorial Casa de las Américas de La Habana, Cuba, con su poemario ‘Los Invencibles’.

1962 y 1963
En 1962 se afilió al partido Comunista. En 1963 estuvo 10 meses preso sin fórmula de juicio y de allí lo expulsaron a México sin un centavo en el bolsillo.

1970, 1974
En 1970 ingresó a la Dirección de Difusión Cultural de la UNAM. De 1974 al 1976 fue profesor de Estructura de Novela en la Facultad de Filosofía y Letras.

1985 y 1987
Obtuvo la beca internacional de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation. En 1987 fue Presidente de la CCE Núcleo del Guayas.

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