24 de mayo de 2014 15:00

Jóvenes contra el cáncer realizaron una campaña solidaria en Imbabura

La brigada Esperanza de la Fundación de Jóvenes contra el Cáncer brinda ayuda a jóvenes afectados de cáncer en Imbabura. Foto: José Mafla / EL COMERCIO

La brigada Esperanza de la Fundación de Jóvenes contra el Cáncer brinda ayuda a jóvenes afectados de cáncer en Imbabura. Foto: José Mafla / EL COMERCIO

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Redacción Sierra Norte

Aunque no son pintores profesionales, siete integrantes de la Fundación Jóvenes contra el Cáncer le dieron color y vida a la casa de la familia de Sheila, una niña de 8 años, que lucha por su vida en el hospital de Solca, en Quito. “Parte de nuestra labor es ayudar a los guerreros (personas con diferentes tipos de cáncer) y a sus parientes que se encuentran en situación crítica, ya sea en la parte económica o familiar”, explica Alejandro M. otro luchador de 25 años de edad.

Con brocha en mano los chicos cubrieron con pintura color ladrillo a la vivienda de una planta de su compañera, situada en la parroquia de Tumbabiro, provincia de Imbabura, en el norte de Ecuador.

La denominada Brigada Esperanza arribó ayer, 23 de mayo del 2014, a la Provincia de los Lagos. Hasta la tarde de hoy visitarán seis viviendas. En cada una entregan alimentos, ropa, utensilios de cocina o pintan los inmuebles, de acuerdo a las necesidades.

Los recursos, en material o dinero, proviene de personas o instituciones solidarias, que se suman a la iniciativa de estos activistas que siempre están prestos para ayudar. La Fundación Jóvenes contra el Cáncer está integrada por más de 380 personas que batallan diariamente contra la enfermedad. Por ahí también han pasado 150 integrantes denominados ángeles, que han fallecido.

Para los chicos que padecen diferentes tipos de este mal, como Alejandro que sufre una dolencia en la tiroides, es una verdadera terapia el poder asistir a los demás. Orlando, padre de Sheila, estuvo agradecido por la ayuda, que incluyó la donación de víveres y utencillos. Orlando, quien trabaja de jornalero agrícola, espera que su pequeña, la primera de dos hijos, se recupere y regrese pronto al hogar. En casa de Sheile se dieron cuenta que la pequeña también requiere una cama, un colchó y mantas, que le enviarán próximamente.

La Fundación realiza análisis de la situación de sus integrantes. Luego recolecta los recursos y organiza viajes a las diferentes provincias, para canalizar la ayuda. En Imbabura visitaron las ciudades de Atuntaqui, Ibarra, Tumbabiro e Imbaya. Ahí alegraron a seis familias con las que el destino les tendió un vínculo eterno.

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