2 de junio de 2016 00:00

Diez arrullos de Rosa Wila se inmortalizan en un disco

Rosita Wila y Benjamín Vanegas, director del grupo Taribo, trabajaron juntos en la producción de los arrullos.

Rosita Wila y Benjamín Vanegas, director del grupo Taribo, trabajaron juntos en la producción de los arrullos. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

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Marcel Bonilla
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

Los arrullos de Rosita Wila, cantora del pueblo afroesmeraldeño, se grabarán en un disco que busca inmortalizar el estilo de una de las mujeres que cautiva con su canto tradicional desde hace 50 años.

El trabajo discográfico que mezcla ritmos de la tradición oral afroesmeraldeña, como el bunde y el bambuco, se denomina ‘Un arrullo para Rosita’. Se recogen canciones de su autoría, interpretadas en la voz del músico esmeraldeño Benjamín Vanegas, con su agrupación Taribo, que interpreta música tradicional.

Se incluyen canciones como Román-Román, Pimpón, Guarapo, Carmela, Navegó María, Barquito; todas dedicadas a los santos, a través de su agrupación La Voz del Niño Dios.

Para Vanegas no fue fácil lograr los matices musicales de la cantora, que tiene su propio sello musical cuando interpreta arrullos dedicados a santos, al Niño Dios, a la Virgen del Carmen, a San Antonio... “Es muy complicado hacer los círcu­los melódicos, porque es un estilo particular, pero intentamos hacerlo como un homenaje a ella”, señaló Vanegas.

Durante toda su trayectoria musical, la cantora no ha plasmado sus creaciones en ningún tipo de grabación. Sus más de 200 arrullos solo están guardados en su memoria.

Sentada sobre un cununo, vestida con falda larga, blusa con vuelos y un turbante, Wila dictó uno a uno sus versos para el disco, que se lanzará en septiembre de este año.

Los versos en arrullo generalmente se cantan acompañados del bombo, cununo y guasá. Pero esta vez los productores los mezclaron con otros ritmos no tan tradicionales. Se incorporaron instrumentos como el bajo, dos marimbas, guitarra eléctrica, un bombo, congas, y cuatro voces de coro y un principal.

Esta propuesta surgió hace un año, a través del grupo Taribo, representado por Benjamín Vanegas, quien decidió interpretar los arrullos de Wila como parte de su legado. Otro de los más entusiastas en sacar adelante la producción fue el etnomusicólogo estadounidense Jud Wellington, de la Universidad de Illinois. Él dedicó un mes al trabajo con Wila.

Este estadounidense realiza sus estudios de PhD sobre los ritmos tradicionales del pueblo afro desde la costa esmeraldeña hasta el Chocó colombiano. Para empezar el proyecto recopilaron los arrullos de Rosa Wila; se seleccionaron 75 de ellos, que irán también en un libro. “Estoy orgullosa de esto”, dijo la cantora.

La intención es poner a circu­lar un libro de arrullos, chigualos y alabaos, con el ­disco de la cantora de la tradición del pueblo afro, que conserva las viejas prácticas del canto ancestral.

Los arrullos son expresiones poéticas-musicales, referidas a los niños, que se interpretan a manera de canción de cuna. Esta tradición aún se conserva en las poblaciones del norte de la provincia de Esmeraldas, explicó el antropólogo
Pablo Minda.

El experto destacó la capacidad de Wila para componer cantos de alabanza o exaltación religiosa, como ofrendadas para los santos, que van hasta acompañamientos fúnebres en los velatorios.

Este año, ya otros músicos afroesmeraldeños se han unido para hacer homenajes a los cantores y poetas afros, musicalizando sus poesías, como ocurrió con Antonio Preciado y Julio Micolta.

Micolta cree que este es uno de los mejores homenajes que hacen a los poetas de la tradición afro, como ya ocurrió con Papá Roncón (Guillermo Ayoví) y con Don Naza (José Nazareno), quienes conservan la tradición del canto.

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