10 de mayo de 2016 00:00

Antonio Japón lleva 10 años diseñando tupus

Antonio Japón tiene su taller en la comunidad de Lagunas. El sábado trabajó en los acabados de un tupu y de otras joyas. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

Antonio Japón tiene su taller en la comunidad de Lagunas. El sábado trabajó en los acabados de un tupu y de otras joyas. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

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Lineida Castillo. Redactora
lcastillo@elcomercio.com
(F-Contenido Intercultural)

Casi la mitad de su vida la dedica a la orfebrería, específicamente a la elaboración del tupu: la tradicional joya de plata que utiliza la mujer indígena saraguro para sujetar la bayeta. Antonio Japón Quizhpe tiene 28 años y se ha destacado como artesano que elabora estos objetos en Loja.

Él empezó a los 14 años con José Tene, orfebre de la comunidad indígena de Lagunas. Él fue su maestro por más de un año y allí aprendió a convertir la plata en delgados hilos para elaborar aretes con la técnica de la filigrana, y tupus. Japón recuerda una frase de su maestro: “Usted aprende y se va”.

Así fue. Dos años más tarde ya tenía un pequeño taller en la casa de su madre, Ana Quishpe, y se inclinó por la elaboración del tupu. Entonces, investigó sobre el significado de cada elemento que contiene esta prenda que tiene la forma de un sol, con una especie de punzón y una cadena.

Allí conoció que para los antepasados, este accesorio era un símbolo espiritual de la relación de la mujer con el cosmos y la naturaleza. Por eso, ellas lo usaban a diario para sujetar el paño de lana que llevaban sobre la blusa, para cubrirse del frío de la zona. La cadena iba colgada en el cuello.

Antonio Japón tiene su taller en la comunidad de Lagunas. El sábado trabajó en los acabados de un tupu y de otras joyas.

A los 18 años, Japón empezó a golpear las puertas de varios talleres de orfebrería de la capital azuaya, para mejorar la técnica y el manejo de la plata. “Unos se resistían a enseñarme y en más de 10 me aceptaron”, dice riendo.

El tupu contiene un círculo con diseños de líneas curvas que las crea de forma manual. En el centro lleva una piedra de color. Al final de la esfera sobresalen puntas que representan la cabeza de los astros y en el punzón hay una mano que simboliza la reciprocidad.
Los primeros tupus que elaboró este joven artesano eran de cinco centímetros para niñas de la familia. En la actualidad ha creado decenas de obras de más de 30 centímetros de largo por 10 de diámetro. En el pequeño taller solo hay una máquina laminadora y otra pulidora.

Allí trabaja los fines de semana, porque estudia Historia y Geografía en la Universidad de Cuenca. Su esposa, Martha Sarango, de 28 años, le ayuda en las obras y con su hija, Sisay, de tres, visten sus joyas.

Con los años, Antonio Japón ha ganado experiencia y capacidad para crear modelos de aretes y apliques con diseños andinos. Por ejemplo, el rostro del inca Rumiñahui, el sol de la cultura Tolita, la chacana andina, indígenas saraguros

Estos adornos los utiliza como apliques para cinturones de cuero, parte de la vestimenta típica del hombre saraguro. Los tupus y cinturones de Japón han estado en varios warachicuy, término kichwa que significa la celebración de los 14 años de una persona.

Es una fiesta propia de las familias indígenas. Esas prendas son entregadas por los padres mediante una ceremonia ritual y tienen un valor espiritual: simboliza la transición de la vida de adolescente a joven, que alcanza la edad para tomar decisiones y asumir responsabilidades.

A Japón, más que ganar dinero por sus obras, le llena de orgullo ser parte del rescate de estas tradiciones y costumbres de su pueblo. Varios líderes comunitarios del cantón también visten
sus prendas.

El mes anterior elaboró tres cinturones y un tupu para familias de las comunidades de Turcarta e Ilincho, que enviaron a Estados Unidos para sus seres queridos.

“Me agrada saber que nuestra gente, a donde quiera que se encuentra, valora su identidad y estoy aportando para eso”.
En marzo pasado, Japón también participó con sus diseños de tupus y cinturones en el Desfile de Moda Intercultural del Ecuador, en Saraguro.

Intercultural

La mujer indígena utiliza esta joya para sujetar la bayeta. Es un símbolo de la espiritualidad del saraguro.

Lagunas es un pueblo que está ubicado a cinco minutos del centro cantonal de Saraguro.

Los tupus cuestan desde USD 25 hasta USD 1 000 dependiendo del tamaño y las piedras.

Innovación es una de las prioridades de Japón, quien creó diseños nuevo a partir de la candonga.

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