El restaurante nació con la idea de rendir tributo a los ingredientes ecuatorianos. Patricio Terán/ SABORES.

El restaurante nació con la idea de rendir tributo a los ingredientes ecuatorianos. Patricio Terán/ SABORES.

crónica gastronómica

En Gusto Atelier los detalles hacen la diferencia

Ana Veintimilla
Redactora (O)

Un taller culinario, un bar con personalidad y una cocina que fusiona la comida mediterránea con los productos nativos ecuatorianos dan forma al restaurante Gusto Atelier. ‘Atelier’ se traduce como taller del francés y a eso apuesta el nuevo local de la Av. Isabel la Católica.

De entrada impactan dos murales. En cada uno, una mujer asiática seduce a los comensales, una obra de Marcela Ormaza. Las dos paredes que encierran la sala principal funcionan como una galería rotativa en la que varios artistas podrán crear murales para ambientar.

La barra se posesiona en medio del restaurante como un espacio diferente, amigable incluso para disfrutar allí mismo la comida. El jefe de la barra es Nicolás Moscoso, uno de los socios del restaurante. Su juego creativo le ha llevado a preparar cócteles de autor que son insignia del restaurante. Entre estos el Taxo Time: una mezcla de la fruta en batido con crema de cacao y brandy, o el Italian Mistress que se compone de champagne, frutillas, jugo de toronja y vino espumante.

Nicolás Moscoso prepara los cócteles insignia del restaurante. Foto: Patricio Terán/ SABORES.

Nicolás Moscoso prepara los cócteles insignia del restaurante. Foto: Patricio Terán/ SABORES.

Si de una experiencia diferente se trata, el cebiche de pescado es una opción que juega con el paladar. Se honra a los productos ecuatorianos con un pescado blanco y el langostino. No lo ven como un cebiche ecuatoriano o peruano –aunque tenga más influencia del segundo-. Pero se propone una mezcla de los mariscos con jugos cítricos como el limón y la mandarina y el toque delicado de la leche de coco que brinda el contraste dulce a los jugos frutales.

La leche de coco se hace en casa y con suerte los comensales podrán ver su preparación en el área de manufactura que se encuentra junto a la cocina. Allí se manipulan los alimentos desde cero como la pasta artesanal que sirven. Otro platillo que es mandatorio probar sale de esta pasta casera a base de sémola y tinta de calamar llamada spaghetti de frutos del mar. Ana Belén Mayerston, chef ejecutiva, ayudó en la creación del menú que ahora dirige Isabella Chiriboga -una joven que promete-.

Si el comensal llegase a ir un viernes por la noche tiene la oportunidad de encontrar a la banda de Gusto que ha compuesto dos estilos de sets para armonizar con la cocina. La banda en vivo aporta con temas chillout y hits del momento.

Dónde: Isabel La Católica N24-587 y Francisco Salazar
Cuánto: Promedio entre USD 17 – 22.
Qué pedir: Cebiche de pescado o pulpo al grill

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