Marco Arauz

¿Y usted qué haría?

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29 de May de 2011 00:08

¿Usted qué haría si el socialismo es cuestionado en España, mientras en Medioriente una oleada social ha puesto a temblar a regímenes que quieren controlar la vida de sus ciudadanos? ¿Y si en América Latina se ha atenuado el discurso socialista, tanto por las reformas en Cuba como por la acción de un presidente de derecha como el colombiano Juan Manuel Santos, quien ha logrado -algún día se sabrá cómo- atraer al líder de la tendencia, el venezolano Hugo Chávez, y neutralizar la polarización que se vivía hasta hace poco en la subregión?

¿Y qué haría si quedara aislado con su discurso regional, al haber exigido incluso mayores condiciones que las que exige el propio presidente defenestrado, Manuel Zelaya, para que Honduras sea recibido de vuelta en la OEA, lo cual significa un revés para el Alba?

¿Qué haría usted si a su delegada para la Iniciativa ITT no la recibe en Berlín el Ministro de Cooperación de Alemania, supuestamente el país más entusiasta con la iniciativa pero que pudiera haber resentido las acciones ecuatorianas frente a los acuerdos bilaterales y a los tratados de comercio, que el vicecanciller Kintto Lucas no se cansa de denunciar como colonialistas?

Y en el plano interno, ¿qué haría usted si le va a tocar echar mano del plan B del ITT, que ya está promocionando ante inversionistas extranjeros, lo cual le significará enfrentar a los “ecologistas infantiles” y un proceso de aprobación complicado en la Asamblea para declararlo proyecto de interés nacional, incluyendo una posible consulta popular?

¿Qué haría si el nombramiento del reemplazo de la expulsada embajadora estadounidense Hodges demora mucho más de lo que usted preveía luego de su reacción desmedida, y si la renovación de las preferencias arancelarias para el Ecuador se pierde en la noche de los tiempos? ¿Qué haría usted si su plan de sustitución de exportaciones sigue en el papel?

¿Qué haría usted si, después de mantener un discurso de soberanía nacional y de condenar la deuda externa, los fríos números dicen que este año el endeudamiento puede llegar a los niveles de 1999, en función de un gasto público sin precedentes?

¿Y qué haría si hasta ahora no ha podido comprobar la teoría del golpe para justificar los hechos del 30-S, y si la consulta popular del 7 de mayo no le sirvió para relegitimarse, aunque se empeñe en vender esos resultados como un triunfo apabullante? ¿Y si tiene que recurrir a tácticas tan previsibles como nombrar ministro a un gran personaje deportivo para neutralizar a otro gran personaje deportivo que se le opone, en lugar de ir al fondo de las cosas?

Seguramente usted dejaría de echarle la culpa a los otros de todo lo malo que sucede en el país y se sentaría a reflexionar. Y dejaría de seguir explicando sus errores en función de su temperamento y de su estilo, más aún si de ellos dependen millones de mandantes.