Washington Herrera

El futuro de las exportaciones

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Si de una piscina llena comienza a salir agua es necesario compensar con una similar cantidad porque, de lo contrario, baja su nivel.

Asimismo, si de un país dolarizado salen dólares que no son repuestos, la economía bajará. Como el mayor ingreso proviene de las exportaciones, aumentarlas resulta cuesta arriba, porque durante medio siglo el Ecuador solo ha posicionado en el mercado internacional, con base en su productividad, al banano, camarones, flores, cacao, café, brócoli y algunas manufacturas sencillas. Hasta ahí hemos llegado con los recursos naturales y humanos que tenemos.

Pero crecer en nuevos productos no es posible con la pequeña magnitud de nuestra economía, que no alcanza para ser una plataforma de exportaciones y porque la subida de costos no ha conllevado aumento de productividad competitiva.

Ilusoriamente, se ha planteado una nueva matriz productiva, pero las condiciones del Ecuador no son propicias para que surjan productos del valor de los camarones o las flores. Se puede apoyar a las pequeñas y medianas empresas con crédito fácil y asesorándolas efectivamente en las técnicas de ventas al exterior, pero los resultados no serán grandes ni en plazos cortos.

Se puede encontrar nuevos mercados para nuevos bienes exportables y producirlos efectivamente y desarrollar más servicios turísticos, como Perú y Costa Rica, pero una acción así requiere que se elimine la confrontación tóxica entre el Gobierno y los dirigentes empresariales. Una de las vías que está por abrirse es el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, para lo que debemos identificar ya qué nuevos productos podemos vender y a cuáles de los 28 países europeos. La eliminación de sus aranceles sería una buena manera de paliar los efectos del dólar fuerte.

Al respecto sorprende que Perú y Colombia no faciliten la vigencia rápida de nuestro acuerdo con los europeos, lo cual revela que las relaciones políticas con nuestros vecinos no andan bien. Todo esto ocurre porque el Ecuador no negoció a tiempo junto con Perú y Colombia, debido a consideraciones políticas que en su momento fueron influidas por ideologías apolilladas. Incluso el comercio bilateral con estos vecinos deberá ser fortalecido, pues sus economías siguen creciendo y más aún si Colombia progresa en paz.

Tampoco se negoció el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos cuando lo hicieron Perú y Colombia, países que ya han comenzado a exportar sin aranceles a este gran mercado. Pero aquí la situación no depende de la posición ecuatoriana sino de la voluntad política de los EE.UU. que suspendieron la negociación del Ecuador cuando se intervino en la petrolera OXI.

Ahora el caso de Julián Assange y la posición sobre la libertad de prensa también influirán en los Estados Unidos. Así pues, el futuro de las exportaciones será el presente congelado, por lo menos durante la presente década.

wherrera@elcomercio.org