Óscar Vela

El mundo de Vásconez

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17 de September de 2013 00:01

El escritor Javier Vásconez ha creado un mundo propio. Allí, en su hábitat particular, es amo y señor, hace y deshace, crea y destruye, perdona y condena. Allí se siente a gusto, rodeado de palabras, conceptos, tildes, frases ingrávidas como nubes algodonadas, párrafos extenuados de tanto buscar la perfección, y, por supuesto, rodeado también de personajes fabulosos que emergen de miles de libros leídos, tachonados, rayados, a veces también olvidados; y de aquellos seres misteriosos que se desprenden de su mente alborotada para cobrar vida a partir de una ínfima gota de tinta, y desde ahí, insolentes, buscan un destino propio lejos de su autor.

Al doctor Kronz, por ejemplo, se lo ve con frecuencia caminando por La Floresta, tomando un café en los locales de la avenida Amazonas o sentado en un banco con un diario bajo el brazo en el parque Gabriela Mistral. Dicen que Angelote deambula por el casco colonial, que recorre bibliotecas desiertas y que espía jovencitos afuera de los colegios. A Rubén Camacho se lo encuentra por el Panecillo, vendiendo baratijas y tratando de engañar a pequeñas niñas con dulces. El ruso Nikolai anda todavía de excursión, cazando mariposas, buscando a Zulema con ansias golosas, anhelando encontrar aquel ejemplar raro, la Thecla Teresina que tanto le obsesiona. Todos ellos han regresado con 'Estación de Lluvia' (Dinediciones, 2013), una recopilación de extraordinarios cuentos, los de antes y los de hoy, los de siempre, con personajes poderosos y omnipresentes.

Y también ha vuelto a Quito, a la ciudad natal de Vásconez, el enigmático Smiley, un espía sagaz creado por el genial escritor británico John Le Carré; pero en esta ocasión quien lo invoca y lo sitúa en esta ciudad andina para investigar el crimen de un funcionario de la Embajada rusa es el escritor ecuatoriano que, desde su mundo, una vez más, juega a ser un dios todopoderoso y junta a Le Carré, a Smiley y a Fabiola Duarte en una exquisita novela policiaca de trama brumosa y ambientación magnífica. 'El Retorno de las Moscas' (Punto de Lectura, Alfaguara, 2013) se reedita ahora en nuestro país para que los lectores podamos descubrir a cualquiera de estos esquivos personajes que caminan por las calles, se emborrachan en los bares, matan y mueren, y, sobre todo, aman en esta ciudad.

La descomunal bola de papel que es el planeta de Vásconez, orbita ya por galaxias distantes. Sus obras se leen en otras lenguas, en rincones apartados de la línea imaginaria y de los volcanes fogosos; sus libros viajan, seducen y atrapan. Y mientras tanto, sus rebeldes personajes escapan por los recovecos de la urbe, se ocultan en distintas latitudes, se fajan a puñetazos y se dejan ver alguna vez en un hipódromo ilusorio, o, simplemente, vuelven a casa, al rincón más íntimo de Javier Váconez para reclamar su espacio en la nueva historia.