Walter Spurrier

La minería despierta

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Después del largo letargo al que la tuvo sometida el gobierno, en 2016 la minería comienza a despertar, una vez que las autoridades se convencieron que era insensato renunciar al desarrollo minero, tan importante en los demás países andinos.

Quizá el único caso positivo de la proliferación burocrática fue la creación del Ministerio de la Minería. Coincide su conformación con los cambios legales y reglamentarios que permitieron a Ecuacorriente desarrollar el proyecto cuprífero Mirador. Igual cosa con las dos minas, algo más pequeñas, en Azuay.

Se aligeró la carga tributaria a las empresas mineras. La más reciente reforma se introduce mediante una transitoria incluida en el proyecto de ley de incautación de la plusvalía enviado en diciembre 1 a la Asamblea.

El pasado miércoles se firma el contrato con Lundin para el de desarrollo del yacimiento aurífero Fruta del Norte. No hay relación entre lo uno y lo otro, declaran las autoridades. ¡Qué feliz coincidencia!

De los proyectos que estaban listos para su desarrollo cuando se congeló la minería con el mandato minero, falta de salir adelante el más importante, Panantza, en Morona. Está a cargo de una subsidiaria de Ecuacorriente. Panantza junto a Mirador permitirán a Ecuador ubicarse entre los mayores exportadores de cobre en el mundo.

La demora en adecuar el marco legal para el desarrollo minero dio tiempo para que los opositores de la minería se organicen, y protagonicen actos de violencia como el de diciembre 14 en que fue ultimado un policía que resguardaba el campamento en Panantza.

El mandato minero tuvo doble efecto: atrasar en al menos 8 años el desarrollo de las minas arriba mencionadas, y paralizar los numerosos proyectos en proceso de exploración al amparo de ley minera de Gustavo Noboa.

Ahora comienza a reactivarse la exploración. Un proyecto particularmente prometedor es Llurimagua, antes Junín, mina de cobre en Íntag, Imbabura, a cargo de manera conjunta de las empresas estatales de Ecuador y Chile, Enami y Codelco respectivamente.

La mejor evidencia que el marco para la minería ha mejorado, y que las mineras así lo perciben, es lo que pasó con Cascabel, otro proyecto cuprífero en Imbabura. Solgold, la compañía a cargo de exploración, buscó un socio para seguir adelante con el proyecto. La minera más grande del mundo, BHP-Billiton, hizo una propuesta para tomar control de Cascabel. Solgold no la aceptó y tomó como socia a Newcrest, la número 22 del mundo.

Las mineras deben estar calculando que si el actual gobierno, que por 8 años fue tan hostil a la minería, por fin se abre, y está de salida, lo probable es que el próximo mantenga la apertura, sobre todo ahora que se acabó la bonanza petrolera.

Las perspectivas son favorables.

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