31 de August de 2010 00:00

Mil millones

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Walter Spurrier Baquerizo

Vigentes las reformas a la Ley de Hidrocarburos, lo más controvertido es la liberalidad que se marginan las autoridades para contratar bloques petroleros.

Cuando se trate de empresas pertenecientes a otro Estado, las autoridades nacionales podrán prescindir de licitación.

Se cree que las empresas estatales no buscan rentabilidad, lo cual no es así. La concesión de bloques a estatales extranjeras sin someterlas a competir redundará en inferiores condiciones económicas para el Estado ecuatoriano.

Las autoridades se defienden, argumentando que la contratación petrolera puede ser parte de una estrategia geopolítica, y que el Estado no debería tener las manos atadas.

Para algunos legisladores de izquierda, lo más alarmante es que la operación de campos hoy en manos de Petroecuador pueda transferirse a empresas extranjeras. Eso es lo que quisieran impedir mediante una nueva reforma legal.

Evitarlo no podrán si es que el Gobierno se lo propone. Aún sin reformas, se transfirió Sacha a Pdvsa bajo la forma de contratación de servicios específicos. Pero no se contratarán los campos de Petroecuador, asegura Pástor.

La transferencia de la operación de los principales campos de Petroecuador a empresas extranjeras no solo debe dejar de ser tabú, sino que es necesaria. El asunto es que se lo haga de manera que el Estado se beneficie, no como en el caso de Sacha.

En todo campo petrolero, las reservas probadas, o sea las que se van a sacar en el transcurso del tiempo, son una fracción del petróleo que contiene el yacimiento. Los campos que fueron de la Texaco, los principales hoy de Petroecuador, se explotan con tecnología en el mejor de los casos de los 80, y cuando el precio era de USD20 por barril. Con nueva tecnología, puede sacarse crudo que con la tecnología actual corre peligro de quedar bajo tierra por siempre.

El Estado debería contratar esos campos bajo condiciones como las siguientes:

-Se calcula cuánto iba a invertir Petroecuador anualmente en el campo hasta extraer todas las reservas recuperables. A la contratista se le entrega anualmente ese valor, y se recibe a cambio el crudo que se esperaba obtener con la inversión.

-La contratista, adicionalmente a lo entregado por Petroecuador, tiene que invertir en nueva tecnología para sacar crudo adicional al que aspiraba extraer Petroecuador. En el caso de un campo como Sacha o Shushufindi, la inversión de la contratista debería superar USD mil millones. La negociación sería cómo repartir la renta petrolera adicional.

En Sacha lo que se hace hoy es buscar en qué parte del campo hay bolsones de reservas recuperables, y pinchar para extraerlas. No se incrementa el volumen total a recuperarse.

Por purismo ideológico, no cabe que el país desperdicie sus reservas petroleras.

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