Jorge Ribadeneira

Historieta electoral

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1 de February de 2014 00:01

El Jefe Rafael fue presentado por Vistazo como el "gran candidato" de la jornada electoral en marcha pese a que no es postulante. ¿Cómo es eso? Nuestro Presidente es así. No solo le gusta ganar en las urnas sino que ganen los suyos. Bueno, ganar les gusta a todos pero más a él. Se siente feliz mientras pone en funcionamiento su ya famosa "campaña total" y sufre cuando hay perspectivas de que le vaya mal a alguien de su contorno. Correa, por si acaso, ha sufrido solo una derrota en sus 10 presentaciones. Todo un récord nacional, por supuesto, pese a que su singular carrera política, que tiene ya un puesto en la historia, comenzó con un bandazo que no le gusta recordar y menos aceptar. Ahora es protagonista de la última batalla electoral de la temporada. No habrá otras elecciones hasta el 2017. Ni grandes ni chiquitas. Nada. Los técnicos y estrategas de Alianza País lo planearon así. Con tres largos años de descanso luego de las votaciones seccionales de 23 de febrero del 2014 o sea ya mismo. Todo en orden.

El plan contemplaba -por lo que se va viendo- que, impulsados por Rafael Correa Delgado, triunfaran los alcaldes y prefectos amigos, especialmente los de Quito y Guayaquil. ¿Tarea fácil? Veamos. Un problema se planteó cuando el tres veces alcalde porteño, el Cachorro Nebot, con sus 68 años, resolvió jugarse la última carta y se lanzó al ruedo. La respuesta aliancista fue Viviana, joven porteña, guapa y de fácil palabra. Con el apoyo total del Jefe, incluyendo su presencia y su maquinaria. Con el aporte del gobernador Panchana y de las mejores asambleístas -aprovechando sus vacaciones- hasta que surgió otro problema, que no estaba en la planificación.

El avance de Mauricio Rodas fue inesperado y paulatino. Comenzó con un modesto cuarto puesto y una baja votación en las elecciones presidenciales. Buscó un candidato presidencial para SUMA y Esteban Paz le dijo no por razones familiares. Finalmente, saltó a la palestra. A primera vista la reelección del alcalde Contrabarrera parecía obvia. Político de larga trayectoria, iniciado en Pachakutik y fundador de Alianza País, sus sueños se fueron cumpliendo. Fue concejal y con gran entusiasmo llegó a Alcalde. Presentó el aeropuerto -con alguna premura-, comenzó el metro, luego un trabajo intenso, con sus aciertos y fallas. Con ciertas dudas en materia de carisma. De pronto, se corrió la voz de que en Quito se mencionaba cada vez más el apellido Rodas hasta que las encuestas soltaron sus novedades. Esto parece cierto, aceptó el Jefe y puso su atención en la capital, dispuesto a no permitir dos derrotas de esa dimensión ¿Cuatro años con Nebot y con Rodas? ¡Qué pregunta tan insolente! Una pesadilla para un personaje acostumbrado a triunfar desde hace siete años, luego de que Alvarito le ganó la primera vuelta y ese resultado le parece hoy un insulto. La única posibilidad que le queda es luchar ardua y limpiamente para obtener triunfos en Quito y/o en Guayaquil. Por lo menos en uno.