Enrique Echeverría

Elecciones

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15 de October de 2012 00:03

Lo último: el Consejo Nacional Electoral se apresta a expedir un reglamento para limitar el gasto electoral.

El 21 de agosto pasado, el mismo Consejo Nacional Electoral expidió un reglamento para la conformación de alianzas. Se refiere a los acuerdos temporales entre organizaciones políticas para participar en los procesos electorales para ocupar cargos de elección popular: Presidente y Vicepresidente de la República, representantes al Parlamento Andino y asambleístas nacionales. Para ese fin “solo pueden constituir alianzas e inscribir candidatos los partidos y movimientos políticos de carácter nacional”.

De igual manera, el CNE expidió de “un solo toque” dos reglamentos: uno, sobre Auditoría de los Procesos Electorales por parte de las organizaciones políticas; otro, sobre afiliaciones, adhesiones, desafiliaciones, renuncias y expulsiones en tales entidades.

La legislación secundaria pone en manos de la autoridad electoral prácticamente la apreciación y juzgamiento de casi todo el proceso de elecciones.

El Consejo Nacional Electoral debe meditar sobre las proyecciones inmediatas y futuras de esta excesiva vigilancia y control para las elecciones de comienzos del año próximo. Se dice que la Constitución de nuestra República estatuye que Ecuador es un Estado de derechos. De igual manera, que hay varias funciones, entre ellas la Función Electoral, “autónoma e independiente”.

Varias organizaciones políticas fueron admitidas y registradas, pero luego –a pretexto de analizar las firmas de adhesión- los ponen fuera de la contienda. De allí que hizo bien el ex Vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral Dr. Medardo Oleas al afirmar públicamente: “Un CNE que desconoce sus propias decisiones no ofrece garantías”. Y en cuanto a independencia, interrogado el Dr. Oleas sobre la asistencia del Presidente del CNE, señor Domingo Paredes, a un acto político de respaldo a Pedro Delgado funcionario del Gobierno y primo del Presidente, responde: “Su mensaje es que no es un juez electoral”. Y dio las razones para justificar su aserto.

En la contienda electoral deberían participar, en uso de la libertad, todos cuantos quieran ser candidatos. El pueblo elector sabrá si los acepta o no; y hasta podría darse el caso contado por la sal quiteña de alguno que en un comicio obtuvo tan solo tres votos. La señora cónyuge le perseguía con una escoba en la mano, reprochándole: ¡con que has tenido también otra mujer!

Invocando la Constitución y la ley conocida como Código de la Democracia surgen reglamentos que pueden crear una especie de cárcel de papel contra la libertad electoral.

No vaya a acontecer que el resultado del comicio próximo resulte salpicado de sospechas –o peor- de que es culminación de un fraude. Cuánto daño causaría a los triunfadores en el próximo mes febrero de 2013.