César Augusto Sosa

El sector externo no cambió en 10 años

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La dolarización se alimenta en buena medida de los dólares que ingresan al país producto de las exportaciones, pero esos ingresos han sido volátiles, entre otras cosas, porque la estructura de este sector no ha cambiado durante la última década. Los productos primarios como petróleo, café, banano, camarón, flores o atún representaron el 77% de las ventas nacionales el año pasado. El 23% restante fueron ventas de bienes industrializados como café elaborado, químicos, vehículos, textiles, sombreros, etc., que incorporan mayor valor agregado y suelen tener mejores precios en los mercados.

Cuando se habla de un cambio en la matriz productiva en el país, ese cambio debiera reflejarse en una mayor participación de los bienes industrializados en las exportaciones. Eso no ha sucedido en el país, es más, se ha deteriorado en los últimos diez años. En el 2007, el 26% de las exportaciones ecuatorianas correspondía a los bienes industrializados, tres puntos más que en la actualidad. El peor año fue el 2014, cuando apenas representó el 16%.

Es verdad que el ‘boom’ petrolero distorsiona la participación de un producto en las exportaciones, ya que los mayores precios del crudo –sin que aumente el volumen de exportación- hacen que automáticamente gane peso en total de las ventas. Sin embargo, al analizar únicamente las exportaciones de productos industrializados se observa que las ventas han sido volátiles, pero con una tendencia a la baja.

La venta de productos industrializados generó ingresos por USD 3 921 millones durante el año pasado, apenas un 6% más respecto al 2007, pero fue el tercer año de menores ventas en la última década. Entre los productos que han perdido dinamismo están los químicos y fármacos, manufacturas de metal, textiles, entre otros. Las exportaciones nacionales siguen dependiendo de la venta de productos tradicionales, especialmente del petróleo. Por eso cuando caen los precios del crudo, como sucedió el año pasado, el país entra en crisis.