Carlos Alberto Montaner

El dóberman y la Casa Blanca

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18 de February de 2014 00:02

Obama intenta modificar la política cubana de Estados Unidos.

¿Qué se propone? Quizá inaugurar un periodo de "benigna negligencia". Después de todo, él no había nacido cuando comenzó este disparate.

¿Persistirá? Probablemente descubrirá que no vale la pena. Antes lo intentaron Ford, Carter y Clinton. Pero Cuba lo impidió. Es como los dóberman. Morder está en su naturaleza.

Ahora mismo, hay una feroz ola represiva (ver YouTube). Golpean salvajemente a los demócratas pacíficos, sean hombres, mujeres o niños.

¿Qué medidas de gobierno quiere Obama eliminar o modificar? La política norteamericana hacia Cuba tiene tres pilares: propaganda anticastrista, restricciones económicas (embargo) y aislamiento diplomático. Desde 1964 la intención ya no fue matar al dóberman, sino sujetarlo y ponerle un bozal. "Contenerlo".

Desaparecida la URSS, el comunismo se desacreditó como forma de gobierno, pero Cuba y Norcorea prevalecieron por la autoridad ilimitada de sus caudillos.

En la Isla, aun cuando persisten las mismas caras, policías y calabozos, la "contención" ha perdido fuelle. Washington cree que esa reliquia absurda de la Guerra Fría irá desmoronándose sola.

La visión de Raúl es otra. Piensa que la reliquia es la política gringa y cree poder liquidarla.

¿Cómo? Raúl montó una ofensiva en el mundillo académico y periodístico norteamericano. Con Mariela Castro (su hija sexóloga) y una hábil campaña por los derechos de la comunidad gay (sin importar la cruel historia homofóbica del Régimen), logró una alianza entre intereses económicos de la derecha, el sector más radical del partido demócrata, y algunos think-tanks y departamentos universitarios de estudios latinoamericanos afines.

Todo orquestado por el incansable departamento de "medidas activas" de la inteligencia cubana.

Simultáneamente, Raúl anunció unas reformas que daban la falsa sensación de que Cuba iba hacia la libertad. Incierto. Nada fundamental cambiará. Es el mismo dóberman con distinto collar.

Peor aún, mientras ensaya las ''reformas'' y sigue apaleando y encarcelando opositores, vende su modelo represivo a Venezuela, Bolivia y (en menor grado) Ecuador. Esa tutoría dictatorial es la única mercancía que le queda en sus tristes anaqueles al socialismo real cubano.

¿Logrará Cuba desarmar a Washington sin hacer concesiones? No.

Los senadores cubanoamericanos (el demócrata Bob Menéndez y los republicanos Marcos Rubio y Ted Cruz) concuerdan en mantener las sanciones mientras la dictadura no respete los derechos humanos.

Los cuatro congresistas de esa etnia coinciden (los republicanos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz Balart y los demócratas Joe García y Albio Sires). Es difícil saltarse a un caucus bipartidista dotado de ese peso específico. Obama tirará la toalla.