Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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1. ¿Cómo se presenta la economía para este último trimestre del 2016?

Los indicadores económicos más relevantes señalan la continuación del proceso recesivo. Si bien, el agresivo endeudamiento público con un muy fuerte componente externo, ha permitido cubrir de manera temporal muchas necesidades fiscales, así como las provenientes del desequilibrio de la balanza de pagos y, ha traído, un remanso al sistema financiero, los problemas de fondo no han sido superados.

La demanda interna continúa deprimida, sin ningún síntoma de superación. Aún más, su evolución en un horizonte de mediano plazo señala la persistencia de ese estatus contractivo, cuya solución depende del redimensionamiento del aparato estatal y de la solución natural de las necesidades de financiamiento, por nuevas fuentes que sean previsibles, orgánicas y, más que nada, vinculadas con la actividad diaria.

Eso significa, trabajar consistentemente durante un tiempo largo para disponer de una estructura económica auto sustentable, que realice sus actividades sin depender de la consecución de créditos internacionales o de la recuperación notable del precio de los productos de exportación, que tal como están las cosas, oscurecen el horizonte e impiden obtener capitales, cuyo ingreso y efecto productivo permitan cerrar la brecha de la balanza de pagos.

El camino del endeudamiento seguido durante este período demuestra ya un agotamiento evidente. El servicio de la deuda es oneroso. El país paga la tasa más alta del mercado por la angustia de conseguir fondos que le permitan cerrar los gastos del mes.

En esas condiciones, no hay razones para pensar que el año se cierre en mejores condiciones de las que ha vivido en los meses transcurridos. Además, las crisis en modelos de tipo de cambio fijo duran por lo menos el doble de las que ocurren en sistemas flexibles. Y, aquí, se atraviesa recién la etapa inicial.

2. ¿Qué efecto tendrá en las empresas y usuarios de medicina prepagada la Ley que está por aprobarse en la Asamblea?

Se han preguntado: ¿Porqué existen estas empresas privadas, si todos estamos obligados a aportar al IESS para tener cobertura de salud? ¿Porqué existen familias que pagan dos veces para tener la misma cobertura? ¿Porqué las empresas privadas que contratan estos seguros, lo hacen en apoyo de sus trabajadores? Simplemente, porque el Instituto y la red pública de salud, no ofrecen garantías de su servicio.

En momentos de urgencia, es difícil encontrar una atención pública adecuada. La vida corre riesgo. Mucha gente se siente desprotegida. El país relata todo el tiempo las angustias cotidianas. La generalización de la cobertura pública de salud a la familia, que se la hizo sin disponer de la correspondiente infraestructura ni de los recursos financieros, agravó la calidad de la ya precaria atención anterior. La congestionó, además del daño financiero ocasionado al IESS, que el gobierno se niega a reconocerlo.

Bajo esa realidad, los seguros privados se convirtieron en la tabla de salvación de muchísimos ecuatorianos, los cuales sacrificando parte de su ingreso disponible, aceptaron duplicar el pago por la cobertura de salud (al IESS por obligación y a la aseguradora por necesidad). Con esto el Instituto se benefició de las primas de estos afiliados sin atender todas sus responsabilidades. Y, cuando lo hace, no tiene porqué cobrar otra vez como pretenden con la reforma en marcha, por cuanto ya recolecta mensualmente por su afiliación.

Otro sería el caso si la afiliación al IESS fuera voluntaria y un asegurado en el sistema privado (que no aporta al IESS) recibe atención en el Instituto. Ahí, si cabe, la recuperación de los costos incluidos en la póliza privada pertinente.

Esta reforma ocasionará un daño a las empresas privadas y como consecuencia a quienes tienen hoy esa cobertura. En algunos casos dejarán de ofrecer y tener el servicio. En otros lo mantendrán pero a un costo mayor. Lo cierto es que nadie puede ser obligado a perder. Y, no hay otra manera de entender porqué se creó este problema, que no sea el de vincularlo con la tirantez financiera ocasionada últimamente al IESS. ¿O hay algo más? ¿Tal vez animadversión? ¿Acaso les tocó el turno? ¡Y así quieren que vengan capitales al país!

Lo que si importa y así debería ser concebida la reforma, es la determinación de la forma como se integran estas empresas de salud al sector asegurador. Esta admite, de manera natural la homogenización con las normas que rigen para las compañías de seguros en términos de supervisión, capitales mínimos, reaseguros, reservas, etc. Esa es la vía de regular positivamente una actividad.

3. ¿Bajarán los precios de los vehículos con la eliminación de cupos a la importación de autos?

No lo se. Si se mantienen los recargos arancelarios y demás tributos, parecería difícil que aquello ocurra. La demanda también marcará la conducta del mercado: si sigue deprimida, es previsible una reducción de los márgenes de comercialización. En cualquier caso, como están las cosas son bienes bastante caros.

4. La inflación en el país sigue a la baja. ¿Es positivo?

Si lo es. Desde ese punto de vista existe un alivio para la economía. Hoy está en un nivel compatible con las exigencias de la dolarización.
Así debía ocurrir durante todo el período de aplicación de este modelo si se quería sostener la competitividad, lamentablemente perdida por la acumulación de costos mayores a lo largo de varios años.

Lo cruel es que ocurre como consecuencia de la contracción económica, en lugar de ser una respuesta a la gestión activa de la política económico.