Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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1. ¿Qué cambios de modelo deberá hacer el próximo gobierno que se posesione en mayo de 2017?

Dígase lo que se diga, está claro el agotamiento de la actual política económica. Ya no da más. Calichea por todo lado. Utilizó, legitima e ilegítimamente todo tipo de instrumento y recurso para mantener su aplicación. Desperdició un período de vientos favorables; y, ahora, toca pagar los costos de toda la imprevisión.

Lamentablemente, faltan cinco meses más de aplicación, por lo cual los resultados finales deberán ser evaluados con mucho cuidado en ese momento. Sin embargo, es posible prever, con los elementos racionales que sirven para realizar pronósticos, salvo que aparezca algún evento imprevisto favorable, que las condiciones en las cuales iniciará la gestión el próximo gobierno estarán marcadas por las características de una economía desvencijada, muy débil, con singulares desbalances y en recesión.

No cabe duda que la continuidad del enfrentamiento del gobierno con las actividades privadas, no tiene cabida dentro de una programación que busque restituir las condiciones para la rehabilitación de la economía. Restañar heridas, buscar aproximaciones con todos los miembros de la sociedad, reconocer los valores de la prudencia, el equilibrio, la estabilidad, para mejorar los índices de equidad, deben ser el sustento de una concepción que cuente con un adecuado respaldo colectivo.

Reconocer que los grandes adversarios están fuera de las fronteras, cuyo enfrentamiento requiere de un entendimiento nacional amplio, dentro del cual trabajadores, empresarios y gobierno sean socios y, no enemigos. El bienestar nacional, las metas que tracen, sólo podrán volverse posibles, en un ambiente que cultive el diálogo, que busque entendimiento y no se base en la imposición por la fuerza, la envidia o la venganza.

Por ahí debe caminar la nueva política económica, dentro de una geografía financiera en la cual existen singulares obstáculos y barreras que deberán ser superadas. La tarea es difícil, de aplicación consistente, perseverante, con resultados visibles a mediano plazo. No habrá milagros ni existen recetas mágicas. Sólo será posible salir con esfuerzo y participación conjunta

2. ¿Habrá que hacer algún ajuste ortodoxo?

Más que ortodoxo, el programa deberá ser consistente con los principios en los cuales se asienta la dolarización. Supongo, por lo que se escucha en la campaña, que todos los candidatos están comprometidos con su sostenimiento, aunque no están claras las decisiones o propuestas que hacen coherente este supuesto.

Ahí estará la clave del éxito en la ejecución de este posible nuevo programa económico. Y, dos son sus tareas vitales: recuperar el equilibrio financiero y restablecer la competitividad de la producción nacional.

Una vez más, el país ha probado los resultados frustrantes de un experimento económico que retó los pilares en los cuales se sostiene una política equilibrada. Abusar del gasto público; concebir un Estado empresario que desplaza abusivamente a las actividades privadas; menospreciar el papel de la inversión privada; controlar, en lugar de regular los mercados; cercenar derechos básicos de los ciudadanos; dañar más el mercado laboral; son entre otros, factores que corrompen las raíces de cualquier plan que busque mejorar las perspectivas.
Ahora, si la dolarización no es el eje del programa, las características de la política económica serán parecidas a las actuales y continuará poniendo en riesgo su sostenibilidad.

3. ¿Será indispensable renegociar las condiciones de la deuda con China.

Posiblemente. El tratamiento general del endeudamiento público deberá merecer un capítulo particular dentro de una programación que sea consistente e incorpore a todos los sectores. El plan económico deberá buscar la solución de las grandes brechas actuales. Volverlas manejables y coherentes con los objetivos de recuperación.

4. ¿Estamos sobre endeudados?

El gobierno está mal endeudado. Lo ha hecho en condiciones incompatibles con la capacidad de pago de la sociedad. El perfil de pagos de la deuda es un problema que estrangula la posibilidad de crecer y recuperar viabilidad. Ningún país del mundo puede sostener un endeudamiento de esas condiciones. Es tan oneroso, que no sólo se convierte en un peso muerto para el país, sino también para la recuperación de los recursos prestados por los acreedores.

5. ¿ Qué opina del Presupuesto que debe operar para el ejercicio fiscal que se inició?

Por disposición legal, es el mismo del año que feneció hasta que el nuevo gobierno se posesione y proponga aquel que represente su plan fiscal. Por lo tanto, mantiene las mismas restricciones y desequilibrios que tuvo el ejecutado.

Posiblemente, en algo mejore la recaudación petrolera, pero no alcanzará para ofrecer algún alivio fiscal debido a los cuantiosos atrasos que mantiene con las empresas petroleras y las que ofrecen servicios auxiliares.

El gasto corriente sigue en un nivel insostenible. No hay señal de corrección. La inversión pública deberá continuar enfrentando restricciones, atrasos, así como las entidades descentralizadas.

Sin ninguna duda, la caja fiscal seguirá sometida a un estrés de liquidez muy intenso, lo cual derivará en mayores presiones de endeudamiento (si ello es posible), tal vez en el uso mucho más generalizado del dinero electrónico, mayor utilización de los fondos del BCE. En fin, la aplicación de la receta conocida, pero a niveles cada vez más amenazantes de la estabilidad del modelo.

6. ¿ Qué expectativas tiene de las metas de crecimiento y de la creación de empleo para el año que se inicia?

Casi ninguna. No encuentro medios que permitan cambiar el estado de recesión.